Brazilian favela: © Tuca Vieira

Capítulo 19 Desigualdad económica

Las disparidades económicas están estrechamente relacionadas con dónde nace una persona, quiénes son sus padres y, en algunos países, su sexo. Mediante políticas e instituciones bien diseñadas es posible reducir las desigualdades, sin por que por ello disminuya el nivel de vida promedio

Corre el año 1975. Renfu es hijo de un líder local del Partido Comunista. En 10 años, irá a la facultad de ingeniería de la Universidad de Tsinghua, donde estudia la élite de Pekín; también se unirá al Partido Comunista. En 20 años, dirigirá una empresa de propiedad estatal. En 30 años, será el Director General Ejecutivo de la empresa tras su privatización, y ocupará un alto cargo en el Partido.

Yichen, en cambio, es hija de unos padres sin vinculación alguna con el Partido. No irá a la universidad, sino que trabajará la tierra junto a sus padres hasta que cumpla 16 años, y luego trabajará en una empresa estatal que produce piezas de automóviles para la exportación a EE.UU. y Europa. Cuando cumpla 30 años, conseguirá un trabajo en la nueva fábrica de Motorola en la cercana ciudad de Tianjin, por el que pagan el doble de su salario actual. El problema es que no podrá emigrar legalmente a Tianjin, por lo que tendrá que dejar a su hija al cuidado de sus padres.

Yichen y Renfu son personajes ficticios. Podríamos haber incluido la típica advertencia de que «todos los personajes que aparecen en esta historia son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…», pero eso no sería del todo cierto, pues estos personajes son ilustrativos de las historias divergentes de personas reales que viven en la actualidad.

Consideremos ahora otros dos personajes ficticios que viven en EE.UU., también en 1975. Mark y Stephanie, ambos de 17 años, viven en Gary, Indiana. Mark está a punto de terminar sus estudios de secundaria y empezará a trabajar con su padre en una fábrica siderúrgica local donde hay sindicatos y la paga es buena, así que no tiene que dedicar cuatro años más a los estudios antes de poder ganarse un sueldo.

En la recesión de 1981 Mark perderá su trabajo y tratará de utilizar sus conocimientos de mecánica para abrir un negocio de repuestos de automóvil. Con la poca riqueza propia que podrá aportar como garantía, no logrará obtener un préstamo bancario, de manera que emigrará al sur a trabajar en otra fábrica. En esta nueva fábrica no habrá sindicato y ganará menos de lo que ganaba en Gary. En 2008, durante la recesión, la fábrica lo reemplazará por un robot industrial Titan de Kuka Robotics Corporation.

Stephanie, cuyos padres son ambos doctores, decide estudiar psicología en la Universidad de Indiana Bloomington. Después trabajará para una gran corporación financiera en Chicago y, tras una serie de promociones, llegará a vicepresidenta de recursos humanos. Ahorrará e invertirá sus ahorros en la bolsa, lo que le generará un rendimiento medio superior al 10% durante muchos años, además de beneficiarse de las rebajas de impuestos que favorecerán a las personas de mayores ingresos.

Estas cuatro personas han tenido vidas muy diferentes. ¿Hay algo malo en que así sea? Cada uno de ellos tomó buenas decisiones, considerando lo que podían haber sabido cuando las tomaron, todos ellos trabajaron mucho y, sin embargo, han tenido vidas muy diferentes. Podríamos simplemente decir que la mano de cartas que les ha tocado en la vida ha sido muy diferente.

Sus padres han supuesto una diferencia importante en cuanto a qué cartas les han tocado. Todo empieza por el hecho de que Yichen y Renfu nacieron en China, y Mark y Stephanie en EE.UU. Probablemente los padres de las dos personas chinas también eran pobres, pero los miembros del Partido Comunista disfrutaban de un mayor prestigio social y mejor educación. La diferencia en riqueza de las dos parejas de padres estadounidenses probablemente habrá sido mucho mayor. Si Mark fuera negro, la brecha sería aún mayor que si fuera blanco pero, incluso así, su familia habrá tenido mejores condiciones materiales de vida que las dos familias chinas.

En 2017, los hijos de Stephanie y Renfu, que han logrado bastante éxito en sus respectivos países, tendrán acceso a toda una serie de oportunidades que no estarán disponibles para los hijos de Yichen y Mark. En China, los hijos de Renfu asistirán a mejores escuelas y tendrán mejores oportunidades laborales debido a los contactos de su padre. Con algo de suerte, hasta podrían estudiar en alguna universidad de EE.UU., ganar una valiosa experiencia en el mercado laboral global de licenciados universitarios angloparlantes, y regresar a China ganando sueldos varias veces superiores al que recibe el ciudadano chino medio.

La hija de Yichen no tendrá una educación primaria ni secundaria de calidad debido a las restricciones del hukou o pasaporte interno chino, que implican que tendrá que estudiar en el colegio local del distrito rural de Yichen, y no en Tianjin, donde trabaja su madre. No obstante, es muy probablemente que le vaya mejor en la vida que a su madre, y ciertamente estará mejor que sus abuelos.

En Estados Unidos, los hijos de Stephanie estudiarán en un colegio público de un barrio acomodado, bien financiado con los impuestos locales a la propiedad, o en un colegio privado caro. Además, tendrán acceso desde muy pronto a un vocabulario mucho más amplio, harán amistades para toda la vida con otros niños de su entorno (igualmente privilegiados) y vivirán toda una serie de experiencias extracurriculares interesantes, que contribuirán a su desempeño educativo y los ayudarán a conseguir que los admitan en universidades de élite. Esto se traducirá en unos ingresos vitales medios de aproximadamente 800 000 dólares más que los de aquellos cuya educación no va más allá de la secundaria.1

Los hijos de Mark tendrán que asistir a colegios públicos mal financiados, lidiar con la ausencia de sindicatos en sus puestos de trabajo, sobrevivir con un salario mínimo real menor que el de la generación de sus padres, y con cambios en la tecnología y el comercio que amplificarán el alcance de estos problemas. Las trayectorias de vida de estas cuatro personas ilustran solo algunos de los cambios globales en la distribución del ingreso que han tenido lugar en los últimos 40 años.

La desigualdad se produce a través de muchas dimensiones que incluyen ingreso, riqueza, educación, salud y otras oportunidades. En este capítulo nos concentraremos sobre todo en las desigualdades en ingresos y riqueza, debido a que han sido estudiadas extensamente por los economistas, y también porque están estrechamente relacionadas con otras formas de desigualdad. Empezamos con tres conjuntos de hechos:2 3

Luego nos preguntaremos por qué la desigualdad se percibe generalmente como un problema y plantearemos una manera de aproximarnos a la pregunta de si existe demasiada (o muy poca) desigualdad. Presentaremos para ello un modelo sobre las causas de la desigualdad económica, a fin de entender cómo las políticas públicas y otros cambios pueden alterar el grado de esa desigualdad. Y luego utilizaremos este modelo para explicar los cambios recientes en la desigualdad económica en varios países, así como los efectos de las políticas públicas en el grado de desigualdad.

Ejercicio 19.1 Variación en los ingresos entre países y dentro de estos

En el capítulo 1, la figura 1.2 mostraba la comparativa de la distribución del ingreso entre distintos países, así como en el interior de esas naciones, para 2014. La altura de cada columna de la figura varía a lo largo de dos ejes. El primer eje de variación, que va de izquierda a derecha, es una clasificación de los países según su ingreso interno bruto per cápita, desde el más pobre (Liberia) a la izquierda, hasta el más rico (Singapur) a la derecha. El segundo eje, que va desde el frente hacia atrás, muestra la distribución del ingreso entre pobres y ricos dentro de cada país.

Puede encontrar una versión interactiva de esta figura en https://tinyco.re/7434364.

Regrese a la historia de Mark, Renfu, Stefanie y Yichen, y trate de adivinar qué decil corresponde a cada uno de estos personajes ficticios. Justifique brevemente su respuesta.

19.1 Desigualdad por todo el mundo y a lo largo del tiempo

Como hemos aprendido en el capítulo 5, podemos utilizar las curvas de Lorenz para estimar los coeficientes de Gini, que miden el grado de desigualdad en la riqueza, los ingresos, los sueldos y salarios, los años de educación u otros indicadores de logro social y económico.

Riqueza, ingresos laborales, ingreso de mercado e ingreso disponible

La figura 19.1 presenta datos sobre tres dimensiones de la desigualdad (la riqueza, los ingresos laborales y los ingresos disponibles) en tres economías. Recordemos que la riqueza es el valor de los activos que posee un hogar (netos de sus deudas). Los ingresos laborales incluyen salarios, sueldos e ingresos del trabajo por cuenta propia. El ingreso de mercado es la suma de:

Y, finalmente, el ingreso disponible es el ingreso que la familia puede gastar

Hay dos cuestiones a destacar en la figura 19.1:

Figura 19.1 Desigualdad en la riqueza, los ingresos laborales y el ingreso disponible: EE.UU., Suecia y Japón (década 2000).

Mattia Fochesato y Samuel Bowles. 2015. ‘Nordic exceptionalism? Social democratic egalitarianism in world-historic perspective’. Journal of Public Economics 127: pp. 30–44. Santa Fe Institute; Mattia Fochesato y Samuel Bowles. 2017. ‘Technology, Institutions and Wealth Inequality in the Very Long Run’. Santa Fe Institute; Chen Wang y Koen Caminada. 2011. ‘Leiden Budget Incidence Fiscal Redistribution Dataset’. Versión 1. Leiden Department of Economics Research.

Desigualdades en los ingresos a lo largo del tiempo y entre países

Otra manera de medir la desigualdad es concentrarse en los muy ricos y ofrecer una respuesta a la pregunta: ¿qué fracción del ingreso total o la riqueza total pertenece al 1 o al 10% más rico de la población? Este indicador tiene la ventaja de que puede medirse a lo largo de cientos de años, ya que siempre se ha exigido a los muy ricos el pago de impuestos, por lo que contamos con información razonablemente buena sobre sus ingresos y su riqueza. La figura 19.2 muestra la fracción de la riqueza total en manos del 1% más rico, para todos los países con datos disponibles de largo plazo.4

Figura 19.2 Porcentaje de la riqueza total en manos del 1% más rico (1740–2011).

Adaptación de la figura 19 de Daniel Waldenström y Jesper Roine. 2014. ‘Long Run Trends in the Distribution of Income and Wealth’. En Handbook of Income Distribution. Volumen 2a, editado por Anthony Atkinson y Francois Bourguignon. Amsterdam: North-Holland. Data.

Según se puede observar, hay tres periodos distintos: los siglos xviii y xix, incluyendo hasta alrededor de 1910, muestran una desigualdad creciente en la riqueza (con excepción de Noruega y Dinamarca); el siglo xx hasta 1980 muestra una disminución de la desigualdad en la riqueza, y el periodo transcurrido desde entonces muestra un discreto aumento de la desigualdad en la riqueza.

La figura 19.3 presenta datos similares para la participación en el ingreso antes de impuestos y transferencias que recibe el 1% que más ingresos obtiene. Al igual que en la figura 19.2, también se observan diferencias entre países. Por ejemplo, durante los últimos años, hay mucha más desigualdad en EE.UU. que en China, India o el Reino Unido. Pero también hay tendencias comunes, similares a las observadas en el segundo y tercer periodo de la distribución de la riqueza: una tendencia hacia una menor desigualdad durante buena parte de las 8 primeras décadas del siglo xx, seguida de un aumento en la desigualdad desde 1980, aproximadamente.

Figura 19.3 Porcentaje del ingreso total recibido por el 1% que más gana (1913–2015).

Facundo Alvaredo, Anthony B. Atkinson, Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman. 2016. ‘The World Wealth and Income Database (WID)’.

Explore los ingresos más altos en los países que le interesen consultando la base de datos World Wealth and Income Database.

Ahora bien, este acusado cambio en forma de U hacia una mayor desigualdad no ha tenido lugar en todos los países, incluyendo la mayoría de las grandes economías de Europa continental. Esto se muestra en la figura 19.4.

Figura 19.4 Participación decreciente del 1% que más gana en algunas economías europeas y en Japón (1900–2013).

Facundo Alvaredo, Anthony B. Atkinson, Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman. 2016. ‘The World Wealth and Income Database (WID)’.

Observando las figuras 19.2 a 19.4, podemos ver que:

Hemos usado los datos creados por Thomas Piketty y sus colaboradores para construir los figuras 19.3 y 19.4. Piketty es economista y autor del fenómeno de ventas El capital en el siglo xxi.5 En nuestro video «Economistas en acción», Piketty examina la desigualdad económica desde la Revolución Francesa hasta nuestros días y explica por qué un estudio cuidadoso de los hechos resulta esencial.

Desigualdades entre países y dentro de estos

Al principio del capítulo 1 vimos cómo, antes de la emergencia del capitalismo, el ingreso de una hija o hijo dependía de donde estuvieran situados sus padres en la escala económica. Importaba mucho menos en qué parte del mundo nacía el hijo o la hija.

El despegue económico de las primeras economías capitalistas cambió esta situación.

La «gran divergencia» descrita en el capítulo 1 se explica porque el despegue del palo de hockey para el ingreso per cápita se produjo antes en algunos países (Gran Bretaña, Italia y Japón en la figura 1.1a), después en otros (China e India) y aún está pendiente de ocurrir en otros países más (Nigeria y Argentina) (véase también la figura 1.11). El resultado de estas diferencias temporales en el desarrollo de la revolución capitalista a escala global fue un aumento de las desigualdades entre los pueblos del mundo, que tuvo lugar durante los siglos xix y xx y hasta muy recientemente. Incluso los pobres de América del Norte y Europa se volvieron más ricos que los ricos de otros lugares.

¿Cómo medimos la desigualdad global? Pensemos en una curva de Lorenz construida poniendo en fila a todos los individuos del mundo, desde el que tiene el ingreso más bajo hasta el que tiene el más alto, independien­temente del país donde vivan. Sabemos por la figura 1.2 que el 20% más pobre –la parte de la curva de Lorenz que va del cero a 0,20 sobre el eje horizontal– corresponde a un segmento muy plano: esto representaría a la mayor parte de las poblaciones de Liberia y Nigeria, así como a las personas de ingresos medios y bajos de Indonesia y la India, por ejemplo. Si construimos toda la curva de Lorenz podemos calcular el coeficiente de Gini para el mundo entero. La figura 19.5 muestra el resultado para el ingreso de mercado. Por ejemplo, en 2003 el coeficiente de Gini global fue de 0,69. Podemos ver que la desigualdad entre los individuos del mundo es alta, pero ha disminuido recientemente.

La otra serie de la figura 19.5 (línea roja) presenta la desigualdad global de una manera diferente: se concentra en las diferencias de ingresos entre países. Imaginemos que todas las personas en todos los países obtienen un ingreso igual al ingreso medio de su país. En este experimento mental, cada persona del Reino Unido ganaría exactamente el ingreso medio del Reino Unido, mientras que todas las personas de China ganarían un ingreso exactamente igual al ingreso medio de China. ¿Cómo se manifestaría la desigualdad de ingresos en este ejemplo hipotético?

La línea roja muestra los resultados de esta estimación. En nuestro experimento mental, la única fuente de desigualdad en el mundo sería la desigualdad entre países. Como consecuencia, la desigualdad se reduce, pero aun así, persisten unas desigualdades significativas debido a las grandes diferencias de ingresos entre países.

Figura 19.5 Desigualdad de ingresos a nivel global y entre países (1952–2015).

Branko Milanovic. 2012. ‘Global Income Inequality by the Numbers: In History and Now—an Overview’. Policy Research Working Paper 6259. El Banco Mundial. La desigualdad entre países (hipotética) se refiere al experimento mental en el que todos los habitants de un mismo país tienen los mismos ingresos.

Cae la desigualdad entre individuos a nivel mundial (1986–2013)

La línea azul muestra la desigualdad de ingresos entre todos los individuos del mundo: muestra, en definitiva, el coeficiente de Gini del mundo.

Branko Milanovic. 2012. ‘Global Income Inequality by the Numbers: In History and Now—an Overview’. Policy Research Working Paper 6259. El Banco Mundial. La desigualdad entre países (hipotética) se refiere al experimento mental en el que todos los habitantes de un mismo país tienen los mismos ingresos.

La hipotética desigualdad entre países cae…

La curva roja muestra la desigualdad de ingresos entre países entre 1952 y 2015. Para calcularla, suponemos que todos en un determinado país obtenían el mismo ingreso. A partir de la década de 1980, esta desigualdad comenzó a disminuir rápidamente.

Branko Milanovic. 2012. ‘Global Income Inequality by the Numbers: In History and Now—an Overview’. Policy Research Working Paper 6259. El Banco Mundial. La desigualdad entre países (hipotética) se refiere al experimento mental en el que todos los habitantas de un mismo país tienen los mismos ingresos.

…y aumenta la desigualdad dentro del país

La disminución de la desigualdad entre países se aceleró a medida que despe­gaba el crecimiento de los países pobres más grandes del mundo, China e India, pero la desigualdad dentro de los países, incluidos China e India, aumentó.

Branko Milanovic. 2012. ‘Global Income Inequality by the Numbers: In History and Now—an Overview’. Policy Research Working Paper 6259. El Banco Mundial. La desigualdad entre países (hipotética) se refiere al experimento mental en el que todos los habitantes de un mismo país tienen los mismos ingresos.

Puede observarse que el coeficiente de Gini para todos los habitantes del mundo en 1988 (el comienzo de la línea azul) era de 0,69. De haber existido una igualdad perfecta dentro de cada país (la línea roja), este número habría sido 0,60. Como resultado, observamos que el 87% de la desigualdad global en ingresos se explica con base en nuestra medida de la desigualdad entre países (es decir, porque 0,60/0,69 = 0,87, o el 87%).

La figura también muestra que la desigualdad entre países ha estado cayendo rápidamente: en el año 2013, el 76% de la desigualdad global era desigualdad entre países (0,47/0,62 = 0,76).

El coeficiente de Gini más reciente para todo el mundo es 0,62. Evidentemente, esa cifra está más cerca de 1 (una persona tiene todo el ingreso del mundo) que de 0 (no existen diferencias de ingresos en el mundo). Ahora bien, ¿cuánta desigualdad indica este coeficiente realmente? Para ver cómo interpretar el coeficiente de Gini, lea el texto del Einstein titulado «El coeficiente Gini y las diferencias de ingresos a escala global», que se encuentra al final de esta sección.

La figura 19.5 nos envía tres mensajes fundamentales:

Una mirada al futuro de las economías ricas: ¿el vacío intermedio?

La mayor desigualdad que se ha producido en muchos países desarrollados se ha asociado a una distribución cambiante de los puestos de trabajo: ha aumentado el número de empleos de salarios bajos y el número de empleos de salarios altos, mientras que los empleos con salarios medios se han vuelto más escasos. El resultado –más puestos de trabajo en la cima y la base de la escala económica y menos en la parte intermedia– se ha bautizado como el «vacío intermedio».

Los datos de la figura 19.6 ilustran ambas tendencias para la economía de EE.UU. Hemos tomado esta economía como referencia ilustrativa debido a la calidad de la información disponible, pero también se han constatado tendencias similares en otros países de ingresos altos.

En la figura 19.6 se ordenan los empleos desde el mejor pagado (en términos de salario a la hora), en el extremo superior del eje vertical, hasta el peor pagado, situado en el extremo inferior; también se muestra el crecimiento o contracción del empleo sobre el eje horizontal.

Figura 19.6 El vacío intermedio en EE.UU. (2014–24): pronóstico de ocupaciones que sufrirán cambios de 10 000 o más puestos de trabajo.

US Bureau of Labor Statistics. 2014. ‘Employment Projections’. US Bureau of Labor Statistics. 2015. ‘Occupational Employment Statistics’.

Nota: la figura 19.6 solo muestra las ocupaciones para las que se anticipa un cambio de 10 000 empleados o más. El término «varios» se refiere a ocupaciones similares. Los puntos azules indican las ocupaciones relacionadas con operadores de maquinaria (operadores de máquinas de coser, de maquinaria textil, de circuitos, maquinistas y operarios de moldes). La línea punteada horizontal representa el salario medio a la hora para todas las ocupaciones en EE.UU., a fecha de junio de 2015. La línea en forma de C es un polinomio de segundo orden que se ajusta a los datos mostrados en el figura.

El punto etiquetado como ‘1997’ muestra el salario medio por hora que los maquinistas habrían ganado en 2015 si su salario hubiera mantenido la misma proporción respecto del salario medio que presentaba en 1997.

Crecimiento estimado de empleos en Estados Unidos

La figura 19.6 organiza los trabajos desde los trabajos mejor pagados (en salario a la hora) en el extremo superior, a los trabajos peor pagados, en el extremo inferior, y estima el crecimiento o la contracción del empleo en el eje horizontal.

US Bureau of Labor Statistics. 2014. ‘Employment Projections’. US Bureau of Labor Statistics. 2015. ‘Occupational Employment Statistics’.

Nota: la figura 19.6 solo muestra las ocupaciones para las que se anticipa un cambio de 10 000 empleados o más. El término «varios» se refiere a ocupaciones similares. Los puntos azules indican las ocupaciones relacionadas con operadores de maquinaria (operadores de máquinas de coser, de maquinaria textil, de circuitos, maquinistas y operarios de moldes). La línea punteada horizontal representa el salario medio a la hora para todas las ocupaciones en EE.UU., a fecha de junio de 2015. La línea en forma de C es un polinomio de segundo orden que se ajusta a los datos mostrados en la figura.

El punto etiquetado como ‘1997’ muestra el salario medio por hora que los maquinistas habrían ganado en 2015 si su salario hubiera mantenido la misma proporción respecto del salario medio que representaba en 1997.

Los salarios de los trabajadores estadounidenses cualificados han caído

Debido al efecto combinado de la automatización y el «efecto China», los salarios de las ocupaciones incluidas en la categoría de operadores de maquinaria cayeron del 73% del salario medio en 1997 al 61% en 2014.

US Bureau of Labor Statistics. 2014. ‘Employment Projections’. US Bureau of Labor Statistics. 2015. ‘Occupational Employment Statistics’.

Nota: la figura 19.6 solo muestra las ocupaciones para las que se anticipa un cambio de 10 000 empleados o más. El término «varios» se refiere a ocupaciones similares. Los puntos azules indican las ocupaciones relacionadas con operadores de maquinaria (operadores de máquinas de coser, de maquinaria textil, de circuitos, maquinistas y operarios de moldes). La línea punteada horizontal representa el salario medio a la hora para todas las ocupaciones en EE.UU., a fecha de junio de 2015. La línea en forma de C es un polinomio de segundo orden que se ajusta a los datos mostrados en la figura.

El punto etiquetado como ‘1997’ muestra el salario medio por hora que los maquinistas habrían ganado en 2015 si su salario hubiera mantenido la misma proporción respecto del salario medio que representaba en 1997.

Nótese lo siguiente en relación a los datos:

La figura 19.6 solo mostraba ocupaciones para las que las ganancias o pérdidas proyectadas son de al menos un 20% de su nivel en 2014, y que registran un cambio de al menos 10 000 empleados. No obstante, y como muestra la figura 19.7, este patrón se mantiene cuando consideramos todos los empleos en la economía de EE.UU. Las tendencias proyectadas que muestran las figuras 19.6 y 19.7 se vienen observando al menos desde la década de 1970.

Figura 19.7 El vacío intermedio en EE.UU. (2014–24): el crecimiento en el empleo es más alto en el quintil superior e inferior de las categorías de ocupación en EE.UU., ordenadas en base a los ingresos laborales medios anuales.

US Bureau of Labor Statistics. 2014. ‘Employment Projections’. US Bureau of Labor Statistics. 2015. ‘Occupational Employment Statistics’.

Ejercicio 19.2 Desigualdades entre sus compañeros de clase

  1. Utilizando esta calculadora del coeficiente de Gini, estime el grado de desigualdad en la altura entre sus compañeros de clase.
  2. ¿Por qué este coeficiente es mucho menor que el coeficiente estimado para la distribución de la riqueza en la figura 19.1?
  3. Utilice ahora la calculadora para estimar el coeficiente de Gini de otra medida (por ejemplo, la edad, el peso, la duración del trayecto que realizan para llegar a la universidad, el número de hermanos y hermanas o la nota del último examen).
  4. Explique cualquier diferencia entre este coeficiente de Gini y el coeficiente de Gini de la distribución de la riqueza

Pregunta 19.1 Escoja la(s) respuestas(s) correcta(s)

La figura 19.1 muestra la desigualdad en la riqueza, los ingresos laborales y los ingresos disponibles en EE.UU., Suecia y Japón, usando el coeficiente de Gini.

Con base en esa información, ¿cuáles de las siguientes afirmaciones son correctas?

  • La riqueza está mucho más desigualmente distribuida que los ingresos laborales en los tres países.
  • Suecia es, sin lugar a dudas, una sociedad donde hay más desigualdad que en Japón.
  • De los tres países, EE.UU. es la sociedad donde hay más desigualdad.
  • Suecia logra una distribución del ingreso disponible relativamente más igualitaria a través de su sistema de impuestos y transferencias.
  • En los tres países, el coeficiente de Gini para la riqueza es más alto que los coeficientes de Gini para los ingresos laborales, lo que indica una mayor desigualdad.
  • En Suecia hay más desigualdad que en Japón en términos de riqueza, pero hay más igualdad en términos de ingresos disponibles.
  • Esta afirmación es cierta para ganancias e ingresos disponibles, pero en Suecia hay más desigualdad que en Estados Unidos en términos de riqueza.
  • Si bien el coeficiente de Gini para las ganancias antes de impuestos de Suecia es similar al de EE.UU. y Japón, el coeficiente de Gini para el ingreso disponible es mucho más bajo, lo que indica que los impuestos y las transferencias resultaron eficaces a la hora de redistribuir el ingreso.

Pregunta 19.2 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

En el video de Thomas Piketty «Economistas en Acción», ¿cuál de los siguientes hechos NO se encuentra entre las razones que da Piketty para explicar la caída en los ingresos de los muy ricos durante el siglo xx?

  • La Primera Guerra Mundial
  • La Gran Depresión
  • La Revolución Rusa
  • La Segunda Guerra Mundial
  • La nacionalización de los activos durante las guerras mundiales es una de las razones que da Piketty.
  • La recesión económica es una de las razones que da Piketty.
  • Aunque los cambios políticos pueden afectar la distribución de la riqueza en un país, Piketty no menciona la Revolución Rusa en el video.
  • La nacionalización de los activos durante las guerras mundiales es una de las razones que da Piketty.

Pregunta 19.3 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

La figura 19.6 muestra el diagrama de dispersión de las ocupaciones para la economía de EE.UU., con los salarios medios a la hora de 2015 en el eje vertical y la proyección del crecimiento del empleo para el período 2014–24 en el eje horizontal.

Con base en esta información, ¿cuál de las siguientes afirmaciones es correcta?

  • Las ocupaciones con el mayor crecimiento proyectado son aquellas que se benefician de innovaciones que aumentan la automatización.
  • Las ocupaciones con sustanciales pérdidas de empleo proyectadas son aquellas con los salarios más altos, lo que podría estimular a los empleadores a invertir en automatización.
  • Las ocupaciones con salarios altos y proyección de crecimiento en el empleo pertenecen a la categoría de los servicios asistenciales, o son del tipo en que el procesamiento de información digital ha aumentado en forma considerable la productividad de trabajadores altamente cualificados.
  • No se observa un patrón particular en la relación entre la media salarial y el crecimiento proyectado del empleo.
  • Las ocupaciones con el mayor crecimiento proyectado son los auxiliares de salud a domicilio y los asistentes de cuidado personal, ambos servicios que en otro tiempo se proporcionaban (producían) casi exclusivamente dentro de la familia, pero que ahora realizan cada vez más empleados externos.
  • Las ocupaciones con pérdidas de trabajo sustanciales proyectadas son aquellas con salarios cercanos a la media salarial o por debajo de esta, ya que están afectadas por tecnologías que permiten el reemplazo de los humanos, como el servicio de correo postal y los operadores de centralitas.
  • Los mayores aumentos de empleo se dan en los servicios humanos, la mayoría en profesiones relacionadas con la salud. También se prevé que aumenten los empleos con salarios altos en los que se utilizan las tecnologías de la información.
  • Se proyecta que tanto las ocupaciones de salarios altos como las de salarios bajos crezcan en número de puestos de trabajo, mientras que las que se encuentran en el medio parecen tener perspectivas limitadas de ganancias de empleo.

Einstein El coeficiente de Gini y las diferencias de ingresos en el mundo

En el capítulo 5 aprendimos que el coeficiente de Gini es una medida de la desigualdad, definida como la mitad de la diferencia media relativa de ingresos entre todos los pares de personas de la población.

Recordemos que la diferencia media de ingresos entre todos los pares de la población, que denotamos como Δ, puede expresarse como el ingreso del más rico del par () menos el ingreso del más pobre del par (), sumando estas diferencias para todos los pares de la población, y luego dividiendo esta suma entre el número de pares de la población (n). La diferencia media relativa es esta cantidad dividida entre el ingreso medio, .

De manera que la mitad de la diferencia media relativa se expresa como:

Reordenando esta ecuación, podemos ver que la diferencia media entre todos los pares (Δ) será igual al ingreso medio () multiplicado por 2 veces el coeficiente de Gini.

Pero existe una interpretación más interesante del coeficiente de Gini. Si obtuviéramos todos los pares posibles de la población mundial, el ingreso medio en el mundo () sería igual a:

Donde definimos e como los ingresos medios de los ricos y los pobres respectivamente, considerando todos los pares posibles. De este modo, ahora podemos reescribir la expresión del coeficiente de Gini en términos de e

Reordenando y dividiendo entre , obtenemos:

Utilizando esta última expresión, si el coeficiente de Gini para el mundo es de 0,62, entonces:

Esto nos dice que si el coeficiente de Gini es 0,62, entonces, considerando todos los pares de la población o una muestra aleatoria grande de la población, los que están mejor de ingresos en cada par, son –de media– 4,26 veces más ricos que los que están peor.

Ejercicio 19.3 Otra manera de interpretar los coeficientes de Gini

Utilice la figura 5.16 para estimar el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso disponible en Dinamarca y Sudáfrica. Al explicar las diferencias en la desigualdad de ingresos entre estos dos países, puede usar la información del Gini de la siguiente manera: si se seleccionan dos personas de la población del país aleatoriamente, ¿cuál es la razón media entre el ingreso de la persona más rica y el ingreso de la persona más pobre? Para facilitar la conversión de los datos del coeficiente de Gini en términos de esta razón, utilice la fórmula del Einstein para construir un cuadro con las razones rico/pobre correspondientes a los coeficientes de Gini en el rango de 0,0 a 0,9 (con aumentos progresivos de 0,1). Represente sus resultados en un gráfico. Explique las diferencias en la desigualdad observadas entre Dinamarca y Sudáfrica utilizando sus resultados. ¿Qué implica la fórmula cuando el coeficiente de Gini es igual a 1?

19.2 Accidentes de nacimiento: otra mirada para estudiar la desigualdad

Buena parte de la desigualdad en el mundo actual puede atribuirse a diferencias entre las personas en factores sobre los cuales prácticamente no tienen control alguno, como su raza, sexo, país de nacimiento o quiénes son o fueron sus progenitores. Denominamos a estos factores «accidentes de nacimiento».6

Para entender lo importantes que pueden llegar a ser los accidentes de nacimiento, hagamos el siguiente experimento mental. Regresemos a la figura 1.2. Suponga que lo único que le interesa es el ingreso y que puede escoger una de estas opciones:

¿Ha escogido la primera opción (el decil de ingresos) o la segunda (el país)?

Si escogió la primera, obviamente habrá escogido estar en el decil superior de ingresos, de manera que estará en algún lugar de la parte posterior de la figura 1.2, pero, ¿dónde exactamente? Tendría usted la misma probabilidad de haber nacido en Nigeria (en el lado izquierdo de la figura) que en el Reino Unido (a la derecha).

Si escoge la segunda opción, podría elegir uno de los países del lado derecho de la figura, que son los que tienen el mayor ingreso promedio. Por otro lado, tendría la misma probabilidad de estar en el decil inferior de ingresos de dicho país (hacia la parte anterior de la figura) que en el decil superior (en la parte posterior).

La nacionalidad de una persona es uno de los grandes accidentes de nacimiento que afectan al ingreso. Los pasaportes y las fronteras limitan las oportunidades económicas al alcance de la gente de diferentes países. Personas con la misma educación, capacidades y ambiciones, pero nacidas en lados distintos de una frontera nacional, se enfrentan a una fortuna muy distinta en la vida, ya se trate de la frontera entre México y EE.UU., entre la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) y Corea del Sur o el Mar Mediterráneo que separa el Norte de África de Europa. Aun cuando la migración se permite, a los migrantes con frecuencia no se les reconocen sus derechos políticos y laborales, como ocurre en los estados del Golfo Pérsico y en algunos países del este de Asia.

Género y otras formas de desigualdad con base en categorías

Las desigualdades basadas en accidentes de nacimiento también existen dentro de los países.

desigualdad con base en categorías
Desigualdad entre grupos sociales concretos (identificados, por ejemplo, por una categoría como identidad racial, nación, casta, sexo o religión). También conocida como: desigualdad por grupo.

Las desigualdades basadas en la identidad étnica de las personas o en la casta, son un ejemplo de desigualdad con base en categorías (también conocida como desigualdad por grupos), que hace referencia a las diferencias económicas entre las personas a las que se trata como integrantes de categorías sociales diferentes, definidas por las clases sociales más poderosas. Las castas de la India son categorías, como lo son las de «africanos», «blancos», «gentes de color» y «asiáticos» en Sudáfrica. Las desigualdades con base en categorías están en su mayor parte basadas en accidentes de nacimiento, pues uno nace como miembro de una de las categorías y cambiar de categoría es por lo general difícil, si no imposible.

Para entender lo fácil que es que surja la segregación por raza o por alguna otra característica con base en categorías, tómese un par de minutos para jugar en línea a la Parábola de los polígonos.

La forma más común de desigualdad con base en categorías es la que se produce entre hombres y mujeres. En promedio, existen muchas diferencias económicas entre hombres y mujeres, algo que es un poco desconcertante debido a que, más allá de sus distintos roles biológicos en la reproducción, los hombres y las mujeres son muy similares: entre otras cosas, tienen progenitores similares y han ido a escuelas similares (en la mayoría de los países) y su herencia genética es similar en cuestiones que afectan las habilidades intelectuales. Y, sin embargo, es evidente que la economía trata a hombres y mujeres de manera diferente. Esto es mucho más cierto en algunos países que en otros, pero es verdad para todos los países.

Una medida de esta desigualdad es la disparidad de ingresos entre hombres y mujeres, entre personas similares en todo lo demás. La figura 19.8 muestra las ganancias vitales esperadas (ingresos laborales) para hombres y mujeres que trabajan a tiempo completo en EE.UU., desde que finalizan sus estudios hasta que se jubilan. En consecuencia, cualquier diferencia en la figura no puede atribuirse a que las mujeres pasan (en promedio) más tiempo fuera de la fuerza laboral debido a la crianza de los hijos.

Dado que, en promedio, la calidad de la educación no difiere entre hombres y mujeres (y a las niñas tiende a irles tan bien como a los niños en la mayoría de las pruebas académicas), las diferencias de género en las remune­raciones no se deben a diferencias en las habilidades cognitivas o en la calidad de la educación. Sin embargo, para todos los niveles de educación, las mujeres pueden esperar un ingreso laboral mucho menor que el de los hombres.

Figura 19.8 Desigualdad con base en categorías: educación e ingresos laborales vitales para hombres y mujeres en EE.UU.

Adaptación de la figura 5, del libro de Anthony P. Carnevale, Stephen J. Rose y Ban Cheah. 2011. The College Payoff. Georgetown University Center on Education and the Workforce. (Nota: el promedio para los hombres es de 2 520 286 dólares, mientras que para las mujeres es de 1 909 714 dólares.)

Sin embargo, la figura también muestra que una mayor educación contribuye a lograr mayores ingresos vitales, y que las mujeres que terminan los estudios universitarios (licenciatura) pueden esperar ganar mucho más que los hombres que no hayan continuado sus estudios más allá de la educación secundaria.

En muchos lugares del mundo, las niñas reciben mucha menos educación que los niños pero, tal y como muestra la figura 19.9, en EE.UU. y Francia las niñas asisten a la escuela, en promedio, el mismo número de años que los niños, y un mayor número de años en Brasil. Países en los que las mujeres han sufrido, históricamente, extraordinarias desventajas económicas y sociales, como China e Indonesia, casi que han eliminado la brecha de género con respecto al número de años de educación, y la India, aunque va por detrás en este sentido, está cerrando la brecha rápidamente.

Figura 19.9 Desigualdad con base en categorías: número promedio de años de escolarización de las niñas en términos relativos a los niños (1970–2010).

Desigualdad intergeneracional

Además de las diferencias con base en categorías como nación, sexo, raza o grupo étnico, una segunda fuente de desigualdad económica dentro de las naciones es heredada. Uno puede ser rico o pobre simplemente porque sus padres fueron ricos o pobres.

Hace doscientos años, en la mayoría de los países, se daba por descontado que una persona podía esperar una vida de pobreza simplemente porque sus padres habían sido pobres, o que otra persona heredaría la empresa y el estatus social de su padre, sin tener que probar que era la persona mejor preparada para remplazarlo. La herencia de las desigualdades que pasaban de una generación a otra parecía ser parte del orden natural de las cosas.

Pero esto ha cambiado con la ampliación del alcance de la educación pública y, en muchos países, con la reducción de la discriminación contra la gente pobre por razones de raza, religión o simplemente debido a sus orígenes humildes. En algunos países, el estatus económico de los padres juega un papel determinante en el éxito económico de sus hijos; en otros países, las diferencias de nivel de ingresos de los padres solo se transmiten débilmente a sus descendientes.

transmisión intergeneracional de las diferencias económicas
Procesos mediante los cuales el estatus económico de hijos e hijas adultos se parece al estatus económico de sus padres. Véase también: elasticidad intergeneracional, movilidad intergeneracional.

La transmisión intergeneracional de las diferencias económicas se refiere a los procesos mediante los que el estatus económico de hijos e hijas adultos acaba pareciéndose al estatus económico de sus padres. El proceso de transmisión adopta distintas formas:

La desigualdad intergeneracional se produce cuando estos procesos resultan en estatus económicos similares de padres e hijos: los hijos de las personas adineradas también se hacen ricos, mientras que los hijos de los menos favorecidos siguen siendo pobres.7

desigualdad intergeneracional
Medida en la que las diferencias en las generaciones de los padres se transmiten a la siguiente generación, medida usando indicadores tales como la elasticidad intergeneracional o la correlación intergeneracional. Véase también: elasticidad intergeneracional, movilidad intergeneracional, transmisión intergeneracional de las diferencias económicas.

Economistas y sociólogos miden la desigualdad intergeneracional construyendo clasificaciones de los ingresos o la riqueza de los padres, que luego se comparan con los ingresos o la riqueza que acaban teniendo sus hijos cuando se convierten en adultos. Se confirma así que existe una desigualdad intergeneracional significativa. Es probable que los hijos cuyos padres tuvieron ingresos elevados también lleguen a tener ingresos elevados cuando se conviertan en adultos; de igual modo, los hijos de familias con ingresos bajos tienden a tener ingresos también bajos cuando son adultos.8

Esto es lo que se aprecia en la figura 19.10, que presenta una medición de la desigualdad intergeneracional para los hombres en EE.UU. (panel de la izquierda) y Dinamarca (panel de la derecha) con base en sus ingresos laborales (sueldos o salarios). La columna más alta de la izquierda en el panel para EE.UU. significa que, de todos aquellos cuyos padres estaban en el quintil más bajo de la distribución de ingresos, el 40% se encontraba también en el quintil más bajo, mientras que un 7% había acabado situándose en el quintil más alto de esa distribución. En contraste con lo anterior, el 36% de los nacidos en el quintil más rico se habían acabado ellos también en el quintil más rico (la columna de color fucsia de la derecha).

Figura 19.10 Desigualdad intergeneracional en los ingresos laborales: EE.UU. y Dinamarca.

Tabla 14 en Markus Jäntti, Bernt Bratsberg, Knut Røed, Oddbjørn Raaum, Robin Naylor, Eva Österbacka, Anders Björklund y Tor Eriksson. 2006. ‘American Exceptionalism in a New Light: A Comparison of Intergenerational Earnings Mobility in the Nordic Countries, the United Kingdom and the United States’ Discussion Paper Series 1938. Institute for the Study of Labor.

Una de las razones por las que los hijos de los ricos tienden a ser más ricos que los hijos de los pobres es el apoyo financiero que los padres ricos dan a sus hijos, tanto durante sus vidas como también cuando mueren, con las herencias. Sin embargo, los datos de la figura 19.10 se basan en ingresos laborales, no en riqueza heredada. Los ingresos de los padres y de sus hijos parecen ser similares en EE.UU., en parte debido a que los hijos de padres adinerados reciben más educación y de mayor calidad y, además, también se benefician de las redes de contactos y conexiones de sus padres, lo que mejora su acceso a los mercados de trabajo.

Los datos para Dinamarca, que se muestran en el panel de la derecha, muestran una situación de partida más equitativa. Solo el 25% de aquellos nacidos de padres en el quintil más pobre de la población terminan –ellos también– en el quintil más pobre, en comparación con el 40% para EE.UU. Esto sugiere que quienes nacen de padres relativamente pobres tienen menos desventajas en Dinamarca. Por otro lado, el 33% de los daneses nacidos en el quintil más alto terminan en el quintil más bajo, comparado con el 36% en EE.UU. Con base en estos datos podemos concluir que la desigualdad intergeneracional es menor en Dinamarca que en EE.UU., aun cuando en Dinamarca tampoco parece haber una situación de igualdad total de condiciones en el punto de partida.

elasticidad intergeneracional
Diferencia porcentual en el estatus de la segunda generación que se asocia con un 1% de diferencia en el estatus de la primera generación, cuando comparamos a los padres y a sus descendientes adultos. Véase también: desigualdad intergeneracional, movilidad intergeneracional, transmisión intergeneracional de las diferencias económicas.
movilidad intergeneracional
Cambios en el estatus social o económico relativo entre los progenitores y sus hijos. La movilidad ascendente se produce cuando el estatus del hijo supera al de sus progenitores. La movilidad descendente es lo contrario. Una medida ampliamente utilizada de la movilidad intergeneracional es la correlación entre las posiciones de los progenitores y sus hijos (por ejemplo, en sus años de educación o nivel de ingreso). Otra medida es la elasticidad intergeneracional. Véase también: elasticidad intergeneracional, transmisión intergeneracional de las diferencias económicas.

La elasticidad intergeneracional en ingresos o riqueza es una medida que puede resumir el grado o tasa global de desigualdad intergeneracional en una sociedad. Para entender el significado de esta medida, considere dos parejas de padres con sus respectivos hijos. El padre de la primera pareja es más rico que el padre de la segunda. La elasticidad intergeneracional mide cuánto más rico es el hijo del padre adinerado con relación al hijo del padre más pobre. Por ejemplo, una elasticidad de 0,5 significa que si un padre es 10% más rico, entonces su hijo, cuando adulto será, en promedio, un 5% más rico que el otro hijo. A mayor elasticidad intergeneracional, mayor es el grado de transmisión intergeneracional del estatus económico y mayor es el nivel de desigualdad intergeneracional. En una sociedad con una elasticidad intergeneracional elevada, la movilidad intergeneracional es reducida.

El término elasticidad intergeneracional nada tiene que ver con el significado habitual de la palabra elasticidad sino que, al igual que la elasticidad en el precio de la demanda de un bien, se refiere a un cambio porcentual en algo, que se asocia a un cambio porcentual en otra cosa.

¿Cuál es la relación entre una medida de la desigualdad intergeneracional como la elasticidad intergeneracional y el alcance de la desigualdad entre los miembros de una población, en un momento determinado en el tiempo? Sin duda, se le estarán ocurriendo varias razones por las que ambas podrían estar correlacionadas.

La figura 19.11 presenta evidencia de la relación entre la elasticidad intergeneracional de los ingresos laborales y la desigualdad en esas ingresos en un momento en particular. Nos referimos a la desigualdad en los ingresos laborales en un momento dado, medida utilizando el coeficiente de Gini para los ingresos, como desigualdad transversal. Nótese que en la figura 19.11 no incluimos los efectos de los impuestos y transferencias del gobierno cuando medimos tanto la desigualdad de ingresos como su transmisión intergeneracional, ya que estamos interesados en los movimientos de estas dos dimensiones de la desigualdad que son independientes de las políticas públicas.

Figura 19.11 Desigualdad intergeneracional y transversal.

Miles Corak. 2013. “Inequality from Generation to Generation: The United States in Comparison” en The Economics of Inequality, Poverty, and Discrimination in the 21st Century, editado por Robert S. Rycroft. Santa Barbara, CA: Greenwood Pub Group; Wen-Hao Chen, Michael Förster y Ana Llena-Nozal. 2013. “Globalisation, Technological Progress and Changes in Regulations and Institutions: Which Impact on the Rise of Earnings Inequality in OECD Countries?”. Working Paper Series 597. LIS.

La figura muestra que, para los países considerados, la desigualdad en ingresos laborales en cualquier momento concreto en el tiempo tiende a ser mayor cuando la desigualdad intergeneracional es elevada. Estados Unidos, el Reino Unido e Italia son ejemplos de países que tienen tanto una desigualdad transversal elevada como una alta desigualdad intergene­racional. En otros países (Noruega, Dinamarca y Finlandia), las dos desigualdades –transversal e intergeneracional– son bastante limitadas. Existen otros países en los que hay una significativa diferencia entre los dos tipos de desigualdad y cuál de ellos es más pronunciado. Compare, por ejemplo, Canadá y Suiza.

¿Es la desigualdad transversal la que causa la desigualdad intergene­racional, o al contrario, o ambas cosas, o ninguna? Sabemos que las sociedades con una fuerte cultura de la equidad y el tratamiento igualitario, como Dinamarca, adoptan políticas para reducir la desigualdad entre las personas en un momento dado, que incluyen ofrecer unas prestaciones generosas a desempleados y jubilados a través del estado de bienestar. Al mismo tiempo, también intentan limitar la desigualdad intergeneracional ofreciendo igualdad de oportunidades de acceso a una educación de alta calidad, y mediante otras políticas que reducirían la transmisión intergeneracional del estatus económico. Esto explica, al menos en parte, el contraste entre Dinamarca y EE.UU. que se observa en la figura 19.10.

Otra fuente probable de la correlación que se muestra en la figura 19.10 es que en cualquier periodo (una generación, pongamos por caso) algunos individuos tienen buena suerte –por ejemplo, por vivir en una región que ha tenido una gran expansión económica–, mientras que otros tienen mala suerte, que se presenta en la forma de una grave enfermedad (propia o de alguno de sus familiares), embarazos no planeados, fracasos empresariales o cambios tecnológicos o de la demanda que reducen el valor de sus habilidades. Estas «perturbaciones» crean más desigualdad en cualquier generación.

Ahora bien, si contar con padres adinerados otorga a sus hijos e hijas una ventaja cuando alcanzan la edad adulta, el hecho es que además estas perturbaciones perduran aún después de que los padres fallecen. El padre podría haber sido rico solo gracias a su buena suerte, pero su hijo e hija también serán ricos (o al menos más ricos de lo que hubieran sido de otro modo) por una cuestión de herencia.

Por este motivo, en países donde la desigualdad intergeneracional es sustancial, como por ejemplo EE.UU., Italia y el Reino Unido, los ingresos altos o bajos asociados a la buena o la mala suerte se transmiten a la siguiente generación y se suman a cualquier perturbación debida a la buena o la mala fortuna que experimente esa generación. Como resultado, la desigualdad intergeneracional contribuye a la desigualdad transversal.

Ahora ya conoce algunos hechos básicos sobre las desigualdades alrededor del mundo. Conociendo estos hechos, la pregunta que cabe plantearse es: ¿qué tiene de malo –de tenerlo– la desigualdad económica?

Ejercicio 19.4 Cómo las desigualdades de nacimiento persisten entre generaciones

  1. Regrese a las historias de Yichen, Renfu, Stephanie y Mark e identifique todos los accidentes de nacimiento que influyeron en sus éxitos o fracasos económicos.
  2. Exponga algunas de las razones que explican por qué la desigualdad intergeneracional y la desigualdad entre miembros de una población en un momento determinado en el tiempo, están correlacionadas positivamente.

Pregunta 19.4 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

La figura 19.10 muestra la proporción de hijos por percentil de ingresos, condicionada por los percentiles de ingresos de sus padres, en EE.UU. y Dinamarca, respectivamente.

Con base en esta información, ¿cuál de las siguientes afirmaciones es correcta?

  • Los datos respaldan el llamado «sueño americano», una expresión acuñada en 1931 por James Truslow Adams, que se refiere al «sueño de un orden social en el que cualquier hombre o mujer será capaz de llegar tan lejos en la vida como le permitan sus capacidades innatas… con independencia de circunstancias fortuitas de nacimiento o posición» (en The Epic of America, 1931).
  • En EE.UU., el 7,4% de aquellos en el 20% de las familias más pobres lograron ascender hasta alcanzar el 20% más rico.
  • En Dinamarca es mucho más difícil para las familias más ricas mantener el estatus en las siguientes generaciones de lo que lo es en EE.UU.
  • La figura sugiere que es muy poco lo que los gobiernos pueden hacer para reducir la transmisión intergeneracional de estatus económico.
  • La elasticidad intergeneracional es mayor para EE.UU. que para Dinamarca, algo que no respalda la declaración del ideal del sueño americano.
  • La primera barra morada en el panel izquierdo muestra esta información.
  • El porcentaje de los padres del 20% más rico cuyos hijos también acaban en el 20% más rico es comparable en Dinamarca y Estados Unidos: 33,7% en un caso y 36% en el otro.
  • Los diagramas muestran que, en Dinamarca, la ventaja de nacer en una familia rica es relativamente menor y la desventaja de nacer pobre es ciertamente menor que en Estados Unidos. Esto puede atribuirse al intento de Dinamarca de mejorar la movilidad intergeneracional, por ejemplo, proporcionando igualdad de oportunidades para una educación de alta calidad y reduciendo la importancia de la riqueza heredada.

19.3 ¿Qué tiene de malo –de tenerlo– la desigualdad?

En noviembre de 2016, preguntamos a los alumnos que empezaban a estudiar Economía en la Universidad Humboldt, en Berlín: «¿Cuál es la cuestión más apremiante que los economistas deberían abordar en la actualidad?» Sus respuestas se muestran en la nube de palabras de la figura 19.12, en la que el tamaño de cada frase o palabra indica la frecuencia con la cual se mencionó en las respuestas. Los alumnos de otras universidades del mundo respondieron de manera parecida a preguntas similares.

Figura 19.12 La desigualdad es uno de los principales problemas que los alumnos creen que debería abordar la Economía.

Desigualdades percibidas, ideales y reales

Una de las razones por las que la desigualdad se percibe como un problema es que muchas personas creen que existe demasiada desigualdad.

Michael Norton, profesor de Administración de Empresas, y Daniel Ariely, psicólogo y economista conductual, realizaron una encuesta entre una muestra muy grande de estadounidenses, preguntándoles cómo pensaban que debería distribuirse la riqueza en EE.UU.: ¿qué fracción de dicha riqueza, por ejemplo, debería acabar en manos del 20% más rico? También les pidieron estimar cómo creían que estaba realmente distribuida la riqueza.9

La figura 19.13 muestra los resultados. Las tres barras horizontales de la parte superior muestran la distribución que diferentes grupos de encuestados consideraron como ideal y la cuarta barra representa la distribución que pensaban que existe en la realidad. La barra superior muestra que los estadounidenses creían que, idealmente, el 20% más rico debería poseer un poco más del 30% de la riqueza total: algo de desigualdad era deseable, pero no demasiada. Contrastemos ahora este resultado con la cuarta barra (distribución «estimada»), que muestra que creían que el 20% más rico poseía alrededor del 60% de la riqueza. La barra inferior muestra la distribución real. En realidad, el 20% más rico posee el 85% de la riqueza. La distribución es mucho más desigual de lo que el público estima, y contrasta flagrantemente con la menor desigualdad que la gente quisiera ver.

Figura 19.13 Distribución de la riqueza ideal, estimada y real para los estadounidenses.

Adaptación de las figuras 2 y 3 en Michael I. Norton y Daniel Ariely. 2011. ‘Building a Better America—One Wealth Quintile at a Time’. Perspectives on Psychological Science 6 (1): pp. 9–12.

Los distintos grupos incluidos en la muestra están básicamente de acuerdo sobre la distribución ideal de la riqueza. Los estadounidenses con un ingreso anual de más de 100 000 dólares creían que el porcentaje de la riqueza en poder del 20% más rico debía ser ligeramente superior que el porcentaje indicado por quienes ganaban menos de 50 000 dólares. La figura no muestra otros hallazgos de la encuesta, como que los votantes del Partido Demócrata deseaban una distribución más igualitaria que los votantes del Partido Republicano, y que las mujeres preferían una mayor igualdad que los hombres. Ahora bien, en cualquier caso, las diferencias entre estos grupos fueron pequeñas.

¿Cuándo es injusta la desigualdad?

Aunque parece haber un consenso sobre el resultado ideal en EE.UU., las políticas de redistribución del ingreso y la riqueza son controvertidas y se debaten apasionadamente, tanto allí como en la mayoría de países. Las diferencias en el interés individual contribuyen a los argumentos en uno u otro sentido. Los estadounidenses más ricos, por ejemplo, tienden a oponerse a redistribuciones que favorezcan a los pobres, mientras que los más pobres las apoyan.

Sin embargo, y tal y como podríamos esperar dados los experimentos del capítulo 4, el interés individual es solo una parte de la explicación. Las personas también tienen opiniones diferentes con relación a esta cuestión, debido a que tienen creencias diferentes sobre por qué los pobres son pobres y sobre cómo los ricos se hicieron ricos. En entornos de laboratorio, las personas con frecuencia expresan fuertes sentimientos de equidad y renuncian a sumas considerables de dinero para garantizar que los resultados sean consistentes con determinadas ideas sobre justicia económica.

Por ejemplo, los receptores en el juego del ultimátum rechazan lo que consideran una oferta que no es equitativa, en cuyo caso prefieren no recibir nada e imponer igual suerte a los proponentes, antes que aceptar un trato injusto. Tanto ricos como pobres podrían pensar que los altos niveles de desigualdad son injustos, y que el gobierno debería reducir las disparidades económicas, aun cuando eso implicara votar a favor de políticas que reducirían el ingreso disponible del votante.

En el capítulo 5, hablamos de las distintas ideas sobre la equidad que existen, no con base en cómo actúan las personas en el transcurso de juegos experimentales, sino con base en principios morales: las teorías de procedimiento, que son ideas sobre la justicia basadas en cómo se produjo la desigualdad, no se concentran en hasta qué punto son pobres o ricas las personas, sino más bien en por qué son pobres o ricas.

La economista Christina Fong quiso averiguar si los estadounidenses piensan de esta manera cuando se trata de apoyar u oponerse a políticas financiadas con impuestos generales cuyo objetivo sea aumentar los ingresos de los pobres. Fong se encontró con que es mucho menos probable que una persona que piensa que trabajar mucho y asumir riesgos son elementos esenciales para lograr el éxito económico apoye la redistribución en favor de los pobres que otra persona que piensa que la clave del éxito son las heren­cias, ser blanco, tener buenos contactos o quiénes son los padres de uno.

Los resultados de su estudio se muestran en la figura 19.14. Nótese que las personas blancas que creen que ser blanco es importante para salir adelante apoyan fuertemente la redistribución en favor de los pobres: esto se debe a que piensan que el proceso que determina el éxito económico es injusto.

Figura 19.14 En Estados Unidos, cómo las creencias acerca de lo que se necesita para salir adelante en la vida sirven para predecir quién apoya o se opone a los programas gubernamentales que redistribuyen el ingreso en beneficio de los pobres.

Figura 5.3 en Samuel Bowles. 2012. The New Economics of Inequality and Redistribution. Cambridge: Cambridge University Press; Christina Fong, Samuel Bowles y Herbert Gintis. 2005. ‘Strong Reciprocity and the Welfare State’. En Handbook of Giving, Reciprocity and Altruism. Editado por Serge-Christophe Kolm y Jean Mercier Ythier. Amsterdam: Elsevier.

Esto sugiere que, para muchas personas, la pregunta de «cuánta desigualdad es demasiada» no puede responderse a menos que sepamos por qué una familia o una persona es rica o pobre. Muchas personas piensan que es injusto que el ingreso dependa en gran medida de lo que hemos llamado «accidentes de nacimiento» (desigualdad categórica): raza, sexo o país de origen. Es menos probable que las desigualdades basadas en trabajar mucho y en asumir riesgos se vean como un problema.

Ejercicio 19.5 Distribuciones de la riqueza ideales, estimadas y efectivas

Utilice esta calculadora del coeficiente de Gini para determinar los coeficientes de Gini de la propiedad de la riqueza resultantes de las distribuciones ideal, estimada y real de la figura 19.13. Nota: se deben estimar los datos visualmente a partir de la figura.

Ejercicio 19.6 Igualdad de condiciones en el punto de partida

Cuando las personas piensan en el concepto de «demasiada desigualdad», algunos tienen en mente el coeficiente de Gini que mide la desigualdad en un momento en el tiempo, mientras que otros están más interesados en la desigualdad intergeneracional.

  1. Utilice un ejemplo de dos familias ficticias de cada país para explicar la combinación de desigualdad transversal y desigualdad intergeneracional en los ingresos para Canadá y Suiza que muestra la figura 19.11.

Piense ahora en las curvas de indiferencia que podría dibujar en esta figura, a fin de indicar las combinaciones de desigualdad transversal y desigualdad intergeneracional que, a su juicio, podrían ser igualmente equitativas.

  1. Si a usted solo le importara el coeficiente de Gini y le disgustara la desigualdad, ¿qué forma tendrían esas curvas?
  2. Si a usted solo le importara la elasticidad intergeneracional y le disgustara la desigualdad, ¿qué forma tendrían ahora las curvas de indiferencia?
  3. En la figura 19.11, dibuje curvas de indiferencia según sus preferencias personales sobre la desigualdad transversal e intergeneracional. Utilice sus curvas de indiferencia para confeccionar una clasificación de países, del más al menos equitativo.

19.4 ¿Cuánto desigualdad es demasiada (o demasiado poca)?

Sabemos que los accidentes de nacimiento importan. Pero, incluso si hubiera igualdad de condiciones para todos en el punto de partida (es decir, si no importaran), seguiríamos teniendo que enfrentarnos a una pregunta crucial: ¿cuánto más ricos deberían ser los ganadores que los perdedores?

Una mirada a la desigualdad: el velo de la ignorancia

Para considerar esta cuestión, transportémonos a un mundo hipotético, en el que a usted (quizá junto con otros conciudadanos) le piden diseñar su modelo de sociedad. Habrá dos grupos o clases de igual tamaño: una llamada «más rica» y otra «más pobre». Usted podrá vivir en la sociedad que diseñe después de haber respondido la pregunta «¿qué tan rica debería ser la clase más rica, y qué tan pobre debería ser la clase más pobre?».

Pero hay una complicación: para determinar a cuál de las clases irá usted, se lanzará una moneda al aire después de que usted haya decidido qué tan desigual será la sociedad.

Este experimento mental es lo que el filósofo estadounidense John Rawls, con quien ya nos encontramos en el capítulo 5, denominó elegir un contrato social desde detrás del velo de la ignorancia. El «velo de la ignorancia» garantiza que no conozcamos antes de la decisión qué posición ocuparíamos en la sociedad que estamos diseñando.

Tras el curioso mecanismo del velo se encuentra un concepto importante. La idea fundamental de Rawls es que la justicia debe ser imparcial. No debe favorecer a un grupo sobre otro, y el velo de la ignorancia invita a pensar de esta manera (porque, antes de decidir, uno aún no sabe en qué grupo va a estar). Rawls nos pide pensar en la justicia como si:

Nadie conoce su lugar en la sociedad, su posición de clase o estatus social; tampoco su fortuna en la distribución de activos físicos y habilidades, su inteligencia y su fuerza y otras cuestiones similares. (Teoría de la justicia, 1971)

Esto no nos responde la pregunta acerca de cuánta desigualdad debería haber, pero nos sugiere una manera de abordarla.

Desigualdad factible

La economía nos da herramientas para estudiar qué combinaciones de ingresos de los ricos y los pobres son factibles, y cómo podríamos razonar acerca de cuáles son preferibles a otras.

Hagamos una prueba con una manera de responder a la pregunta de «qué tan rica debería ser la clase más rica, y qué tan pobre debería ser la clase más pobre». Digamos que no debería haber diferencias entre los ingresos de ricos y pobres. Supongamos que, en este caso, ambas clases recibirían 100 000 dólares cada año (por adulto). Esto se muestra en el punto E de la figura 19.15, donde la línea con pendiente de 45 grados nos da todos los puntos con ingresos iguales para ambas clases sociales (por lo que expresiones como «ricos» y «pobres» realmente dejarían de tener sentido). La figura muestra los ingresos anuales por adulto para ricos y pobres en ejes separados.

Figura 19.15 Escoger entre distribuciones factibles del ingreso.

Igualdad entre ricos y pobres

El Punto E muestra el caso en el que ricos y pobres reciben el mismo ingreso.

El ideal de Rawls

El punto preferido de Rawls es R, donde los pobres son tan ricos como sea posible.

El conjunto factible

La línea roja en curva que pasa por los puntos R y E (y otros puntos por encima de R) es la frontera de las distribuciones factibles de ingreso en la economía. Su pendiente es la TMT.

Máximo ingreso esperado

Si a usted le interesara maximizar su ingreso esperado, entonces escogería el punto A, donde las ganancias de ingreso de los ricos se corresponden exactamen­te con las pérdidas de ingreso de los pobres, de manera que la tasa marginal de transformación es igual a uno.

Si usted supiera que sería rico

Si usted pudiera manipular el lanzamiento de la moneda al aire de manera que supiera que acabaría en el grupo de los ricos (y no le preocupara la desigualdad) escogería el punto F.

La peor solución para los pobres

El punto D indica el ingreso mínimo de los pobres y, al igual que el punto E, no es eficiente en términos de Pareto.

Aversión a la desigualdad

Un ciudadano que tuviera aversión a la desigualdad, con curvas de indiferencia como las que se muestran en azul, escogería el punto B.

¿Sería su elección el punto E? En esta versión de una sociedad ideal, usted no correría el riesgo de terminar más pobre que otros después de lanzar la moneda al aire. Ahora bien, como economista, podría pensar que una igualdad completa en la sociedad implicaría la ausencia de incentivos suficientes para que la gente trabaje, estudie y asuma riesgos innovando e invirtiendo, de manera que al menos algo de desigualdad sería, de manera efectiva, mejor para todos.

Los puntos de la figura situados entre E y R muestran posibles combinaciones en las que los ricos son más ricos que los pobres, pero los pobres también son más ricos de lo que lo serían con igualdad completa. Dicho de otra manera: a partir de cualquiera de estos puntos, incluyendo el punto E, existe la posibilidad de que tanto ricos como pobres ganen: dar más ingresos a los ricos también permite a los pobres tener mayores ingresos.

Si comparamos ambos puntos, podemos observar que E es ineficiente en términos de Pareto debido a que tanto ricos como pobres están mejor en R que en E. La distribución del ingreso en R es aquella en la cual los pobres son todo lo ricos que pueden llegar a ser en esta economía, como indica la frontera factible. Este es el punto preferido por Rawls (por lo cual lo denominamos punto R).

¿Elegiría usted R? Debe tenerse en cuenta que, por encima de R, la frontera tiene mucha pendiente. Esto significa que es posible hacer a los ricos mucho más ricos mediante pequeñas reducciones en los ingresos de los pobres.

La curva roja que pasa por R y E (y los otros puntos por encima de R) es la frontera del conjunto factible de distribuciones de ingreso para esta economía. Asumimos que el gobierno puede adoptar políticas para alcanzar cualquiera de estos puntos económicamente factibles, aunque en el capítulo 22 veremos qué límites puede tener su habilidad para conseguirlo, lo que tendrá el efecto de contraer y reducir el conjunto factible. Al igual que con todas las fronteras factibles, la pendiente es una tasa marginal de transformación. En este caso, se trata de la transformación de las pérdidas de ingresos de los pobres en ganancias de ingresos para los ricos.

Si se hubiera propuesto el punto R, ¿querría considerar otros puntos situados más arriba sobre la frontera factible? Recuerde que, después de tirar la moneda al aire, tiene usted igual probabilidad (la mitad) de recibir el ingreso de los ricos o el de los pobres, de manera que sabemos que:

Siempre que las ganancias de ingresos de los ricos vayan ligadas a un costo pequeño en términos de pérdidas de ingresos de los pobres, sin duda usted estaría mejor moviéndose a un punto por encima de R. Si estuviera interesado en maximizar su propio ingreso esperado y no le importara el grado de desigualdad, entonces escogería el punto A, donde la ganancia de ingresos de los ricos se compensa exactamente con la pérdida de ingresos de los pobres, de manera que la tasa marginal de transformación es igual a uno.

Ahora bien, más allá del punto A, las desigualdades serían tan agudas que el ingreso promedio caería, y los ricos estarían consiguiendo una fracción más grande de una torta más pequeña. Esto podría ocurrir si los pobres no estuvieran suficientemente alimentados como para trabajar duro, o si estuvieran tan enojados por causa de su situación como para motivar a los ricos a desviar recursos de la producción de bienes y servicios a la protección de su riqueza, lo cual reduciría la producción total. Si nos adelantamos a observar la figura 19.30c, nos encontraremos con datos que muestran que sociedades más desiguales (como EE.UU., Reino Unido e Italia) dedican más recursos a emplear trabajadores en actividades públicas y privadas de seguridad que otros países con mayor igualdad y niveles similares de PIB per cápita.

Al igual que en el conjunto factible cuando Ángela y Bruno regateaban en el capítulo 5, existe un nivel de ingresos mínimo que pueden recibir los pobres. Este mínimo puede fijarse según sus necesidades biológicas de supervivencia, o quizá establecerse con base en el hecho de que, si el ingreso cae por debajo de ese nivel, los pobres se sublevan. Nótese que, si los pobres pasaran a ser aún más pobres que en el punto F, los ricos también sufrirían. Por ello, y como el punto E (máxima igualdad), el punto D (ingreso mínimo de los pobres) no es eficiente en términos de Pareto.

En la figura hemos considerado las siguientes distribuciones del ingreso:

Preferencia por la equidad

¿Qué punto escogería usted? Los puntos entre D y F son fáciles de descartar desde el principio, pues son todos inferiores al punto F para ambas clases. Lo mismo puede afirmarse para los puntos entre E y R. La eliminación de todas las posibles distribuciones de ingresos que son ineficientes en términos de Pareto implica que no se consideraría ningún punto del interior (dentro) del conjunto factible.

Esto nos deja con los puntos entre F y R. ¿Cómo escogería entre ellos? Para responder a esta pregunta, necesitará consultar sus curvas de indiferencia. En este caso, una curva de indiferencia representa combinaciones de ingresos de las dos clases que usted valora por igual.

Se prefieren las curvas más alejadas del origen (siempre es mejor una situación de más ingresos para ambos grupos). La pendiente de estas curvas de indiferencia es la tasa marginal de sustitución entre ingresos para los ricos e ingresos para los pobres.

Por tanto, usted maximizaría su utilidad encontrando el punto sobre la frontera factible en el que la tasa marginal de transformación es igual a la tasa marginal de sustitución. Si usted deseara maximizar su propio ingreso esperado, atribuiría el mismo valor al ingreso de los ricos y al de los pobres, ya que tendría la misma posibilidad de ser lo uno o lo otro.

aversión a la desigualdad
Rechazo a resultados en los que algunos individuos reciben más que otros.

Claro que también cabría la posibilidad de que a usted le importara la situación de la clase más pobre, aun si hubiera tenido la suerte de que, al lanzar la moneda al aire, le tocara pertenecer a la clase más rica (recuerde que tiene que elegir en qué punto situarse antes de conocer a qué grupo le va a tocar pertenecer). Es decir, usted podría tener aversión a la desigualdad, es decir, importarle sus propios ingresos, pero al mismo tiempo desagradarle la desigualdad entre grupos. En este caso, usted tendría una curva de indiferencia como la curva de color azul que muestra la figura. Escogería el punto B, situado en algún lugar entre el ideal de Rawls (el máximo ingreso factible para los pobres) y el punto A, el ingreso medio más alto.

La ya conocida figura que muestra el conjunto factible y una familia de curvas de indiferencia nos ayuda a clarificar las elecciones sobre desigualdad y equidad que un ciudadano, o un grupo de ciudadanos, podría querer realizar. No obstante, lo que no nos dice es cómo podría implementarse cualquiera de los puntos situados sobre la frontera factible en la realidad. Cambiar los niveles de desigualdad en una sociedad requiere alterar una o más de las causas del estado actual de desigualdad. Para entender la desigualdad de ingresos, primero debemos entender los factores que determinan el ingreso de una persona.

Pregunta 19.5 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

La figura 19.15 muestra la frontera factible de ingresos de los ricos y los pobres.

¿Cuál de las siguientes afirmaciones es correcta?

  • E, el punto de máxima igualdad, es eficiente en términos de Pareto.
  • Para el ciudadano que tiene aversión a la desigualdad, cualquier punto entre R y F sobre la frontera es preferible a cualquier punto dentro de la frontera.
  • Si usted tiene igual probabilidad (50-50) de ser rico o pobre, entonces su ingreso esperado se maximiza en el punto B.
  • Entre D y F, un menor ingreso para los pobres también trae consigo un menor ingreso para los ricos.
  • El punto E no es eficiente en términos de Pareto debido a que en el punto R tanto los ricos como los pobres están mejor que en E. Esto refleja la creencia de que la plena igualdad en una sociedad eliminaría los incentivos para que sus ciudadanos trabajen, estudien y se arriesguen, por lo que un poco de desigualdad podría, en realidad, ser mejor para todos.
  • La tasa marginal de transformación, cuando es negativa, mide cuánto ingreso adicional reciben los ricos por cada unidad de ingreso que dejan de recibir los pobres. El máximo de la pendiente se encuentra en R.
  • Si tuviera la misma probabilidad de ser rico o pobre (50-50), entonces el ingreso medio se maximizaría en el punto donde TMT = -1. Esto significa que una unidad de ingreso perdido por los ricos (pobres) trae consigo exactamente la misma ganancia de ingreso para los pobres (ricos). Este es el punto A.
  • Entre D y F, los ingresos de ricos y pobres se reducen. Esto podría ocurrir debido a que los ricos deben dedicar recursos a proteger su riqueza frente a los pobres, lo que resulta en una menor producción total.

19.5 Dotaciones, tecnología e instituciones

Ingreso y dotaciones

En esta sección presentamos un marco conceptual que nos ayuda a explicar por qué distintas personas perciben ingresos diferentes.

El ingreso de un individuo depende de aquello que es, tiene o posee y que le permite recibir ingresos. Estos elementos que afectan los ingresos de una persona se denominan dotaciones, e incluyen:

dotación
Hechos acerca de un individuo que pueden afectar sus ingresos, como la riqueza material que tiene, ya sea en forma de tierras, inmuebles o una cartera de acciones de diversas empresas. También incluye el nivel y calidad de su educación, cualquier capacitación especial que posea, los lenguajes informáticos con los cuales puede trabajar, su experiencia laboral y las pasantías o prácticas que haya podido realizar, si cuenta o no con un visado (o permiso de residencia) que le permita trabajar en un mercado de trabajo en particular, la nacionalidad, el sexo e incluso sus antecedentes raciales y de clase social. Véase también: capital humano.
capital humano
Existencias de conocimiento, habilidades, atributos de comportamiento y características personales que determinan la productividad laboral o los ingresos laborales de un individuo. La inversión en este capital a través de la educación, la capacitación y la socialización puede aumentar esas existencias, y dicha inversión es una de las fuentes de crecimiento económico. Parte de la dotación con que cuenta un individuo. Véase también: dotación.

En consecuencia, podemos pensar que los ingresos de un individuo dependen de:

Consideremos por ejemplo a una persona, Ella, cuya dotación consiste en su aptitud para trabajar a tiempo completo (1750 horas) a cambio de un salario basado en sus habilidades como técnica sanitaria (30 euros por hora). También recibe del gobierno una prestación de 2000 euros, una ayuda a la que tiene derecho por tener un hijo. Sus dotaciones serían las siguientes:

Ella solo ha conseguido trabajo a tiempo parcial (875 horas), por lo que el ingreso anual que obtiene de todas sus fuentes es (875 horas × 30) + (1 hija × 2000) = 26 250 euros.

Consideremos ahora a Kamal, que recientemente ha heredado de su padre una cantidad suficiente para montar un pequeño negocio. Ya ha trabajado anteriormente como administrador de una empresa pequeña parecida, obteniendo 120 000 euros por año. La dotación de Kamal comprende:

Si el propio Kamal no gestionara su empresa, tendría que contratar a un administrador a tiempo completo con habilidades y experiencia similares a las suyas, y le costaría 120 000 euros. El año pasado, el beneficio (contable) de su empresa fue de 600 000 euros, sin contar con los esfuerzos del propio Kamal como administrador, valorados en 120 000 euros al año. Por lo tanto, sus ingresos son el beneficio de 600 000 euros, que podemos dividir entre lo que le reporta su actividad como administrador (120 000 euros) y los rendimientos percibidos como propietario de sus activos (480 000 euros).

Al estudiar por qué la gente tiene diferentes dotaciones y qué es lo que determina el ingreso asociado a cada una de ellas, podemos entender la desigualdad de ingresos.

Los factores que afectan los ingresos individuales pueden comprenderse utilizando el modelo de relaciones causa-efecto de la figura 19.16. Las flechas apuntan en la dirección de causa a efecto.

Figura 19.16 Relaciones causales entre tecnología, instituciones y políticas, dotaciones y desigualdad.

Tanto las instituciones como las tecnologías son parte de la explicación de las diferencias de dotaciones entre individuos. La riqueza heredada le dio a Kamal un activo valioso, mientras que la educación superior subvencionada ayudó a Ella a formarse como técnica sanitaria. Ambos son ejemplos de los efectos de las instituciones en las dotaciones.

Hemos visto que la desigualdad intergeneracional será mayor donde no se paguen impuestos elevados por las herencias o donde las políticas educativas permitan a los ricos adquirir más y mejor educación para sus hijos. Si las costumbres sobre el matrimonio son tales que las personas que se casan tienen niveles similares de riqueza –es lo que se conoce como homogamia o «emparejamiento selectivo»–, habrá mayores desigualdades en las dotaciones. Las universidades privadas de élite, por ejemplo, facilitan la homogamia debido a que, al igual que los clubes sociales exclusivos, ofrecen oportunidades de encuentro y emparejamiento para los hijos y las hijas de los ricos. Por tanto, también son un ejemplo de instituciones con un impacto en las diferencias en las dotaciones.

La tecnología también importa. Allí donde existen fuertes economías de escala, como en la tecnología de plataformas digitales, surgen formas de competencia del tipo «el ganador se queda con todo» que explicamos en el capítulo 21. En este contexto, un puñado de gente –los ganadores– termina con dotaciones substanciales en forma de activos valiosos, financieros o reales, mientras que el resto se queda con muy poco.

El valor de una dotación particular, como una habilidad de programación o la propiedad de una impresora 3D, depende tanto de la tecnología como de las instituciones, además de otros factores, incluyendo oferta y demanda. La demanda de las habilidades de Ella era limitada, quizá debido a recortes en el gasto en sanidad, por lo que no pudo trabajar a tiempo completo. El próximo año, la empresa de Kamal podría enfrentarse a un nuevo competidor, por lo que la tasa de rendimiento del 7,5% que alcanzó este año (600 000/8 000 000) sería imposible. Ambos son ejemplos de cómo afectan las instituciones a los ingresos que proporciona un activo.

La tecnología también importa. Tener fortaleza física era una dotación valiosa para quien se dedicaba a la agricultura, al menos hasta que la mecanización le quitó importancia en la determinación de los ingresos. En este caso, un cambio en la tecnología (mecanización) redujo la demanda de un tipo particular de habilidades, por lo que su valor (relativo a otras habilidades) se redujo. El valor de la tierra, por ejemplo, dependerá de lo productiva que sea en el cultivo de bienes agrícolas comercializables (tecnología) y de su calificación como terrenos para usos comerciales o residenciales (instituciones).

Utilización del modelo para revisar la desigualdad en capítulos anteriores

En capítulos anteriores hemos estudiado cómo las diferencias en las dotaciones determinaban los resultados económicos, incluyendo la desigualdad. La figura 19.17 resume estas situaciones, empezando con la interacción tratada en el capítulo 5 entre Bruno, el propietario de la tierra, y Ángela, la agricultora empleada por este.

Recordemos que lo que Bruno obtenía y la desigualdad entre ellos dependía de:

Las dotaciones de los pares de individuos en la figura 19.17 aparecen en la segunda columna. En el primer ejemplo, Bruno es propietario de la tierra y Ángela solo posee su tiempo y capacidad de trabajar. Esta desigualdad en la propiedad de la tierra importa, pues determina quién tiene que trabajar para quién y quién puede obtener ingresos, permitiendo a otros que trabajen con sus bienes de capital o sus tierras.

Las dotaciones importan de otra manera, debido a que cambian la opción de reserva de Ángela. Si Ángela poseyera tierras que pudiera trabajar por sí misma, entonces Bruno tendría que pagarle al menos lo suficiente como para asegurarse de que trabaje para él en lugar de trabajar sus propias tierras.

Recordemos que un cambio en instituciones y políticas puede cambiar la opción de reserva de Ángela. Antes de que existiera el estado de derecho, las instituciones eran tales que Bruno podía simplemente obligarla a trabajar, y lo único que restringía el tamaño del excedente que podía obtener era la necesidad de mantener a Ángela con salud suficiente para que trabajase al día siguiente.

El cambio institucional que dio a Ángela el derecho a decir no mejoró su opción de reserva. Bruno tenía que ofrecerle un trato que le permitiera a ella colocarse en una situación en la que estuviera mejor trabajando para él que no trabajando. El nuevo derecho de Ángela a decir no aumentó el valor de su dotación laboral.

Situación, participantes y capítulo Dotaciones Opción de reserva ¿Conflicto sobre? Instituciones y políticas (ejemplos) Tecnología (ejemplos)
Propietario/Terrateniente y agricultor: Bruno y Ángela (Capítulo 5) Bruno es dueño de la tierra; Ángela tiene 24 horas de trabajo potencial. Bruno: alquila tierra a otro agricultor; Ángela: apoyo del gobierno. Alquiler pagado por Ángela a Bruno y las horas que trabaja Ángela. La opción de reserva de Ángela (que depende de si la esclavitud es legal) y la legislación que limita las horas de trabajo. La mayor productividad de Ángela debido a una mejora en las semillas le permite a Bruno un excedente mayor cuando tiene todo el poder de negociación.
Préstamos concedidos y recibidos e inversiones: Julia y Marco (Capítulo 10) Julia: 100 dólares el año que viene; Marco: 100 dólares ahora. Julia: no consumir nada ahora, 100 dólares después; Marco: consumir un poco ahora, almacenar y consumir un poco más tarde. Julia se beneficia de una tasa de interés baja y Marco se beneficia de una tasa de interés alta. Competencia entre prestamistas y regulación de tasas de interés. Una mejora en la tecnología de almacenamiento (por ejemplo, menos pérdida de grano debido a los ratones) facilita que Marco venda los productos hasta más tarde y también aumenta la tasa de rendimiento de sus inversiones.
Especialización y comercio: Greta y Carlos (Capítulo 18) Las habilidades y recursos de cada uno que determinan su consumo factible si no hay especialización ni comercio. Ambos: la utilidad que disfrutarían si lo hicieran lo mejor posible sin comerciar. Precio al que intercambian el bien en el que se especializan cuando comercian. Poder de fijación de precios por parte de Greta o Carlos. Una mejora en la tecnología del bien en el que uno se especializa beneficiará a ambos, siendo las mayores ganancias para la persona con poder de fijar los precios.
Empresa: propietarios y empleados (Capítulo 6) Propietario: propiedad de la empresa; Empleado: capacidad para trabajar dadas sus habilidades. Propietario: contratar a otro empleado; Empleado: seguro de desempleo y búsqueda de empleo. Salarios, condiciones de trabajo, esfuerzo en el trabajo. Nivel de seguro de desempleo, nivel de empleo y legislación que regula las condiciones de trabajo. Una nueva tecnología puede aumentar la productividad del esfuerzo del empleado, aumentando las ganancias del empleador (corto plazo) y aumentando el empleo y el salario real (largo plazo). También puede afectar a la facilidad con la que el empleador puede monitorear el esfuerzo del empleado.
Plantación de banano: propietarios y comunidades pesqueras río abajo (Capítulo 12) Propietarios: la tierra y otros bienes de capital de la plantación; Comunidades pesqueras: sus barcos y su capacidad para pescar, acceso a la pesca. Propietarios: cultivar plátanos sin usar pesticidas Weevokil; Comunidades pesqueras: pasarse a la agricultura. Uso de productos químicos contaminantes, posible indemnización por la destrucción de las pesquerías o compromiso de no usar Weevokil. Regulaciones que rigen el uso de contaminantes y la aplicación de acuerdos privados entre las partes. Una nueva tecnología de pesticidas podría reducir o aumentar el conflicto entre los dos grupos, dependiendo de sus externalidades.

Figura 19.17 Desigualdad: Dotaciones, opciones de reserva, conflictos, instituciones y tecnologías.

En la última columna de la figura 19.17 consideramos las maneras en que los cambios en la tecnología afectan el grado de desigualdad. En la fila correspondiente a los propietarios y empleados de una empresa, una tecnología que ahorra trabajo, como vimos en el capítulo 16, puede –al menos inicialmente– reducir el número de trabajadores que necesita una empresa, haciendo a estos más vulnerables al riesgo de perder el empleo, y reduciendo la posibilidad de que todos los que hayan sido despedidos consigan otro empleo con el mismo salario.

Al igual que la tecnología, las instituciones y las políticas afectan al valor de las dotaciones. En el ejemplo de Ella, técnica sanitaria, sus habilidades especializadas son parte de sus dotaciones, pero el valor que se pague por ellas (30 euros por hora en el ejemplo) dependerá de las instituciones. Si la discriminación de género es una práctica común entre los empleadores, entonces sus habilidades valdrán menos. Si se requiere una licencia para realizar este trabajo, entonces el valor de sus habilidades será mayor si tiene la licencia en cuestión. Estos son ejemplos de políticas e instituciones que afectan al valor de las dotaciones.

El mercado crediticio del capítulo 10 es otro ejemplo: recordemos que la dotación de Julia es de 100 dólares el próximo año. Lo que Julia puede consumir ahora depende de su riqueza (el agua acumulada en la bañera), que a su vez depende de las instituciones y políticas que determinan si puede pedir préstamos y a qué tasa de interés puede obtenerlos.

Si su única opción es el prestamista local en Chambar o un prestamista del día de paga en Nueva York, Julia se enfrenta una elevada tasa de interés y su riqueza (ahora) es mucho menor de 100 dólares. En cambio, si puede obtener un préstamo con una tasa de interés baja, su riqueza es muy cercana a los 100 dólares. Si no puede obtener préstamo alguno, entonces no hay nada de agua en la bañera y ahora su riqueza es cero.

Cómo interactúan las dotaciones, la tecnología, las instituciones y la desigualdad a lo largo del tiempo

Las dotaciones y el ingreso que proporcionan están cambiando constantemente a medida que las personas adquieren más habilidades o el valor de alguna dotación –como un terreno o un departamento de alquiler– disminuye. La figura 19.16 ilustraba las causas de la desigualdad económica. En la figura 19.18 presentamos la desigualdad como causa de cambios en las instituciones, la tecnología y las diferencias en las dotaciones.

La flecha desde la desigualdad económica hasta las diferencias en dotaciones del período siguiente capta el hecho de que las hijas e hijos de padres ricos puedan acabar teniendo más educación y de mejor calidad, o más riqueza heredada.

Figura 19.18 Desigualdad económica a lo largo del tiempo. Las flechas rojas muestran que la desigualdad económica en un periodo tiene efectos sobre tecnologías, instituciones y políticas, y sobre las diferencias en dotaciones en el futuro.

La desigualdad económica también puede influenciar instituciones y políticas. Un ejemplo que veremos en el capítulo 22 es que, en la mayoría de los países –incluso en democracias–, lo típico es que una persona rica tenga mayor influencia sobre lo que hace el gobierno que una persona pobre. Una brecha mayor entre ricos y pobres podría aumentar las ventajas políticas de los ricos, lo que resultaría en políticas que favorecieran a aquellos con mayores ingresos.

Ejercicio 19.7 Yichen, Renfu, Mark y Stephanie

Considere la situación económica de Yichen, Renfu, Mark y Stephanie, de los que hablamos al principio de este capítulo. Sugiera ejemplos de cómo la tecnología, las instituciones y las diferencias en las dotaciones explican la desigualdad económica entre estos personajes, y cómo la desigualdad entre ellos podría cambiar a lo largo del tiempo.

19.6 Desigualdad, dotaciones y relación principal-agente

Recordemos que los modelos del mercado laboral y crediticio que vimos en los capítulos 9 y 10 nos proporcionaron el marco general para nuestros modelos macroeconómicos del funcionamiento de toda la economía y para estudiar cómo las perturbaciones y la política económica afectan al empleo, a los ingresos y a la inflación a nivel de toda la economía. Utilizamos la curva de Lorenz para resumir los efectos sobre la desigualdad. Además, al explicar el modelo sobre desigualdad de la figura 19.16, utilizamos ejemplos de los mercados laboral y de crédito.

relación principal-agente
Relación que existe cuando una parte (el principal) desea que otra parte (el agente) actúe de determinada manera o tenga algún atributo que sea de interés para el principal, y que no se pueda hacer cumplir o garantizar en un contrato vinculante. Véase también: contrato incompleto. También se conoce como: problema principal-agente.

Los modelos principal-agente también nos ofrecen una nueva manera de estudiar una dimensión importante de la desigualdad: las diferencias en el poder afectan al tipo de opciones entre las que se puede elegir de manera factible. Los principales se encuentran en posición de ejercer poder sobre los agentes, pero los agentes raramente pueden ejercer poder sobre los principales. Aquí explicamos por qué.

El empleador (el propietario o gerente, que es el principal en el mercado de trabajo) tiene el poder de determinar qué producirá la empresa, qué tecnología usar y en qué país ubicar la producción. También tiene el poder de fijar los salarios y determinar las tareas que se ordena realizar a los trabajadores, y puede asimismo despedirlos. Estos escogen cómo realizar su trabajo dentro de los límites establecidos por el empleador.

Recuerde que, a fin de motivar a los empleados a trabajar bien y esforzarse, el empleador fija un salario de manera que el empleado esté mejor teniendo ese puesto de trabajo que sin él: el empleado recibe una renta económica. El empleador puede despedir al trabajador y privarle de la renta del empleo que de otro modo recibiría. El temor a perder esta renta es una razón importante para que el trabajador lleve a cabo las tareas que el empleador desea que realice. También es la razón por la que el empleador tiene poder sobre los empleados.

Por supuesto, la trabajadora podría abandonar su trabajo, pero esto no hace que la relación sea equitativa en lo que al poder se refiere. Si la trabajadora está recibiendo una renta económica se perjudicaría a sí misma renunciando a su puesto de trabajo, y su empleador simplemente la remplazaría por alguien que se encuentre desempleado.

Podemos contrastar esto con las relaciones entre vendedores y compradores aceptadores de precios en el equilibrio de un mercado competitivo. Ninguno de estos agentes está en posición de exigir que cualquier otro agente actúe de una u otra manera. Pensemos por ejemplo en el comprador que exige al vendedor que ponga el bien a disposición a un precio menor, amenazándolo con no comprarlo si no lo hace. ¿Qué haría el vendedor? Nada. El vendedor puede vender todo lo que desee al precio vigente (recordemos que la curva de demanda a la que se enfrenta una empresa individual es horizontal o plana).

Un segundo contraste es el que se da con las interacciones que estudiamos en el capítulo 4, donde las acciones disponibles para todas las partes eran idénticas: por ejemplo, usar una gestión integral de plagas o fertilizantes químicos, o aprender C++ o Java.

Al igual que las relaciones entre el empleador y el empleado, los otros modelos principal-agente que hemos visto reflejan las relaciones desiguales entre grupos de personas con diferentes dotaciones, como terratenientes y agricultores aparceros, o prestatarios y prestamistas.

La figura 19.19 ilustra cómo los mercados crediticio y laboral influencian las relaciones entre los grupos de prestatarios, prestamistas, empleadores y empleados.

Empezando en el extremo superior izquierdo de la figura, vemos que los individuos ricos pueden utilizar su riqueza para comprar bienes de capital y convertirse en empleadores, y también pueden prestar a otros. Entre los menos ricos habrá quienes se conviertan en prestatarios y logren cosechar más éxitos y, como resultado, se conviertan en empleadores también. Aquellos que tengan todavía menos riqueza no podrán conseguir préstamos (son los excluidos del mercado de crédito que estudiamos en el capítulo 10), o solo podrán obtener un préstamo cuando su casa sirva como garantía para la hipoteca, y deben buscar trabajo como empleados. Así pues, los empleadores contratan empleados entre los menos ricos, y algunos de ellos se quedan desempleados (debido al funcionamiento del mercado laboral que estudiamos en los capítulos 6, 9 y 15).

Las flechas horizontales indican una relación de principal-agente. Los principales de la figura son los prestamistas y los empleadores; el color rojo que comparten indica esta similitud. Los agentes –prestatarios exitosos y empleados– están coloreados en verde, para distinguirlos de los aspirantes a agentes (excluidos de los mercados de crédito y desempleados), a quienes asignamos el color púrpura. Sin lugar a dudas, nadie quisiera estar en los recuadros púrpura pero, aun si se es lo suficientemente afortunado como para ser un agente ubicado en uno de los recuadros verdes, el principal puede mandarlo al recuadro púrpura si se niega a negociar con usted. Esta es la razón por la que prestamistas y empleadores tienen poder sobre prestatarios y empleados.

Figura 19.19 Los mercados crediticio y laboral dan forma a las relaciones entre grupos con diferentes dotaciones.

Una economía modelo

Considere una economía con individuos ricos y empleados.

Excluidos del mercado crediticio

Aquellos sin riqueza (garantías) o con riqueza insuficiente están excluidos del mercado crediticio.

Individuos ricos y prestatarios exitosos

Estas personas pueden comprar bienes de capital para convertirse en empleadores.

Aquellos que no son ricos

Son empleados o desempleados.

Los empleadores contratan a los empleados en el mercado de trabajo

Esto excluye a los desempleados.

La figura 19.19 nos ayuda a entender por qué algunas personas terminan como principales (por ejemplo, empleadores), mientras que otras terminan como agentes (empleados). Si uno es rico, puede ser tanto prestamista como empleador. Existe algo de verdad en el dicho de que «las personas nacen con su posición asignada en el orden económico». Esto era cierto de manera literal en algunas economías del pasado: por ejemplo, la posición de esclavo se perpetuaba en los hijos como si fuera el curso legal natural de las cosas.

Algo similar puede ocurrir en lugares donde la riqueza se hereda de padres a hijos: los hijos e hijas de los empleados (que heredan muy poca riqueza) también tienen mayor probabilidad de convertirse en los trabaja­dores de la siguiente generación que los hijos de los empleadores. Ya hemos visto que los hijos de los padres más pudientes en EE.UU. también tienden a tener ingresos altos cuando llegan a adultos (figura 19.10).

Pero observemos nuevamente esa figura: existe un cierto grado de movilidad entre los distintos grupos de ingreso, incluso en EE.UU., y hay muy poca desigualdad intergeneracional en Dinamarca. Llegar a empleador exige que uno tenga suficiente riqueza. Ahora bien, la herencia de la riqueza de los padres no es el único camino y en algunos países tampoco es la vía más importante para adquirir riqueza. La riqueza necesaria para ser empleador puede conseguirse ahorrando. También puede adquirirse desarrollando un gran proyecto y persuadiendo a inversionistas llamados «capitalistas de riesgo» para que lo financien.

Asimismo, y como hemos visto en los capítulos 13 y 16, existe la posibilidad de que los individuos hagan transiciones entre los recuadros a lo largo de su vida. Una persona joven puede ser inicialmente un prestatario, y luego más adelante pasar a ser prestamista; a un episodio de desempleo puede seguir otro de empleo.

Pregunta 19.6 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

¿Cuál de las siguientes afirmaciones es correcta?

  • Las dotaciones son hechos acerca de una persona que pueden afectar sus ingresos.
  • Tener o no tener una licenciatura no constituye una diferencia en las dotaciones y es una cuestión de elección individual.
  • Todas las personas tienen la misma opción de reserva, independientemente de sus dotaciones.
  • Un visado de trabajo (permiso de trabajo para los no nacionales) no es un elemento de las dotaciones de un individuo, pues no puede venderse.
  • Esta es la definición de dotación
  • El tener o no tener una licenciatura afecta al ingreso de las personas. Por lo tanto, una persona con una titulación universitaria y otra sin ella tienen diferentes dotaciones.
  • Las opciones de reserva dependen de las dotaciones de las personas. Por ejemplo, la opción de reserva de un empresario es contratar a otro empleado, mientras que la opción de reserva de un empleado es recibir una prestación por desempleo.
  • La posibilidad o no de venderse en el mercado no es parte de la definición de una dotación. Una dotación es cualquier cosa —incluyendo el visado correcto— que puede afectar al ingreso de una persona.

19.7 Aplicación del modelo: explicación de los cambios en la desigualdad

El modelo presentado en la sección anterior nos ayuda a entender por qué los individuos tienen diferentes ingresos. Sin embargo, para entender la desigualdad necesitamos considerar los cambios en toda la distribución del ingreso. En esta sección, aplicaremos el modelo del mercado laboral del capítulo 9, en combinación con nuestra interpretación de los factores determinantes de los ingresos de los individuos, a fin de observar el efecto que tiene sobre la desigualdad:

Antes de continuar, tal vez quiera revisar el funcionamiento del modelo de mercado laboral descrito en el capítulo 9.

Una fuerza de trabajo más educada y más productiva

¿Cuáles serán las consecuencias si los trabajadores adquieren más formación? Esperamos que la educación adicional eleve la productividad, lo que significa que una unidad de esfuerzo de un trabajador más educado produce más bienes por hora usando la misma tecnología. Por este motivo, el efecto directo sobre un individuo de la educación adicional es una mejora de su dotación de trabajo. Si mantenemos todo lo demás constante, la mayor productividad implica que cualquier individuo puede recibir una mayor remuneración por su trabajo.

Sin embargo, ¿qué ocurriría si toda la fuerza laboral pasa a estar más formada? Este podría ser el resultado, por ejemplo, de un aumento en los años de escolarización obligatoria. Al nivel de salario real preexistente, el resultado de una mayor productividad será un mayor beneficio para las empresas. Esto desplaza hacia arriba la curva de fijación de precios, como se muestra en el panel izquierdo de la figura 19.20. Con ganancias más elevadas, entran empresas nuevas en el mercado y las empresas existentes contratan a más trabajadores, lo que reduce la tasa de desempleo. A su vez, un menor desempleo facilita a los trabajadores despedidos encontrar un nuevo empleo; por lo tanto, también eleva la posición de reserva de los trabajadores, elevándose así su remuneración. Los trabajadores tienen ahora una mejor dotación de tiempo de trabajo, con mayor productividad, y también disfrutan de mejores precios para su dotación.

Los efectos sobre la desigualdad se muestran en el panel derecho de la figura 19.20. Ahora hay menos trabajadores desempleados. El segmento de la curva de Lorenz que representa a los trabajadores empleados es ahora más plano debido a que, aun cuando el salario real se ha elevado, una mayor fracción de la fuerza laboral (85% en lugar de 80%) recibe la misma porción del 60% del (ahora mayor) producto total.

El segmento lineal correspondiente a los propietarios no se ve afectado debido a que el mismo 10% de la población continúa recibiendo el 40% de producto; al igual que los salarios de los trabajadores, sus beneficios son más altos debido a que se produce más. En este ejemplo, el efecto sobre la desigualdad de una mayor educación y productividad de la fuerza laboral es reducir el coeficiente de Gini de 0,36 a 0,33.

Figura 19.20 El efecto de una fuerza de trabajo más formada sobre la desigualdad entre empleadores, empleados y desempleados: el mercado de trabajo para toda la economía y la curva de Lorenz.

Nuestra economía modelo

Consideremos cómo la economía descrita en el panel izquierdo de la figura, con su equilibrio inicial en el punto X, cambia cuando los trabajadores (tanto empleados como desempleados) adquieren más educación.

La productividad de los trabajadores se eleva, desplazando hacia arriba la curva de fijación de precios

El salario congruente con el margen que maximiza los beneficios de la empresa fijadora de precios es ahora mayor.

Entrada de empresas

En respuesta a unos beneficios mayores, la producción se expande, lo que reduce la tasa de desempleo. Teniendo en cuenta que esto eleva la posición de reserva de los empleados, induce a las empresas a fijar un salario más alto. El nuevo equilibrio del mercado de trabajo se encuentra en Y.

La desigualdad se reduce

La curva de Lorenz se desplaza hacia arriba a medida que va habiendo menos trabajadores desempleados. La división porcentual del producto entre trabajadores y propietarios se mantiene.

Reducción en la segmentación de los mercados laborales

mercado laboral primario
Mercado en el que los trabajadores están típicamente representados por sindicatos, y disfrutan de salarios altos y estabilidad laboral. Véase también: mercado laboral secundario, mercado laboral segmentado.
mercado laboral secundario
Típicamente integrado por trabajadores con contratos a corto plazo, y salarios y seguridad laboral limitados. Esta situación puede deberse a la edad de los trabajadores o a que sufren discriminación por su raza o grupo étnico. Véase también: mercado laboral primario, mercado laboral segmentado.
mercado laboral segmentado
Mercado laboral cuyos distintos segmentos funcionan como mercados laborales separados, con movilidad limitada de trabajadores de un segmento a otro (también debido a discriminación por raza, idioma, u otra forma de discriminación). Véase también: mercado laboral primario, mercado laboral secundario.

Hasta ahora hemos asumido que todos los trabajadores reciben el mismo salario en un mercado laboral único, pero en realidad existen muchos mercados laborales distintos. En el denominado mercado laboral primario, los trabajadores pueden estar representados por sindicatos y disfrutan de salarios altos y estabilidad laboral. Las «escalas laborales» hacen posible el ascenso a puestos mejor remunerados y más seguros. Los empleos en el mercado laboral primario suelen calificarse de «buenos empleos».

Los trabajadores del mercado laboral secundario, en cambio, tienen contratos a corto plazo, con salarios y seguridad laboral limitados, y tienden a ser jóvenes o miembros de grupos de población discriminados por su raza o grupo étnico. En muchos países europeos, se denominan «contratos de cero horas» porque el empleador no se compromete a dar trabajo por un número de horas en particular. El mercado laboral secundario también se conoce en inglés como la gig economy (literalmente, la «economía de bolos»), en la que la fuerza de trabajo freelance o los contratos a muy corto plazo, en lugar de los empleos permanentes, son la norma. Para cualquier dotación dada de habilidades, por lo general estos trabajadores recibirán un menor ingreso que los trabajadores del mercado laboral primario. En definitiva, las instituciones benefician a los trabajadores del mercado laboral primario y, en cambio, perjudican a los trabajadores del mercado secundario, aumentando así la desigualdad en los ingresos.

La figura 19.21 muestra una curva de Lorenz para una economía con segmentación en el mercado laboral, con un segmento de salarios bajos y un número igual de trabajadores en el mercado primario con salarios altos. Los propietarios no están segmentados, pues pueden invertir fácilmente su riqueza en empresas de uno o ambos sectores. En consecuencia, la tasa de rendimiento será la misma en ambos sectores. La eliminación de la segmentación en el mercado laboral significa que todos los trabajadores reciben el mismo salario pero, a menos que esto afecte al poder relativo de negociación de trabajadores y propietarios, con eso no se altera la fracción del producto que va a los trabajadores en su conjunto. Esto demuestra cómo el cambio institucional puede reducir la desigualdad, al alinear los salarios que los individuos reciben por sus dotaciones.

La figura ilustra el hecho de que, en las economías modernas, buena parte de la desigualdad es entre empleados (desde trabajadores en el mercado de trabajo secundario hasta profesionales altamente remune­rados), y que reducir estas desigualdades puede bajar significativamente el coeficiente de Gini. Allí donde los sindicatos han reducido la segmentación del mercado laboral y acortado las diferencias salariales entre trabajadores, la desigualdad es menor. Un ejemplo es la llamada política de solidaridad salarial introducida en Suecia, que comentaremos en el capítulo 22.

Figura 19.21 El efecto de la segmentación del mercado laboral.

Una economía modelo con segmentación del mercado laboral

Los 40 trabajadores del segmento secundario del mercado laboral reciben solo el 10% del producto de la economía y los 40 trabajadores en el mercado laboral primario reciben la mitad del producto (a ellos se les paga cinco veces más que a los trabajadores del mercado secundario). Los 10 propietarios reciben el 40% del producto (16 veces más que los trabajadores secundarios).

Eliminación de la segmentación del mercado laboral

Los 80 trabajadores reciben ahora el mismo sueldo y, en conjunto, reciben el 60% del producto de la economía. Los salarios de los trabajadores secundarios se han elevado, mientras que los salarios en el mercado laboral primario han caído.

Efecto en la desigualdad

El coeficiente de Gini, que era 0,52 con segmentación del mercado laboral, ha caído a 0,36.

Automatización

automatización
Uso de máquinas en sustitución de la fuerza de trabajo.

La automatización es un término utilizado para describir nuevas tecnologías que permiten a las máquinas hacer el trabajo que antes hacían personas. Las innovaciones tecnológicas que sustituyen a la fuerza de trabajo han sido una parte esencial de la economía capitalista desde la introducción de la hiladora de usos múltiples en el siglo xviii, que ya describimos en el capítulo 2. Como vimos en el capítulo 16, las nuevas tecnologías suelen dejar sin empleo a algunas personas, mientras que aumentan la demanda de las habilidades de otros trabajadores. Podemos estudiar estos efectos usando la curva de Lorenz y el coeficiente de Gini derivado de ella.

Para ver cómo, consideremos una economía hipotética en la figura 19.22, antes y después de la introducción de máquinas que llevan a cabo operaciones rutinarias que siempre habían sido realizadas por humanos. Llamaremos a estas máquinas «robots». La curva de Lorenz, representada con una línea continua azul, describe la distribución del ingreso entre 5 empleadores y 95 trabajadores antes de la introducción de los robots. Cinco de los trabajadores están desempleados, y cada uno de los 90 que están empleados recibe el mismo salario, independientemente de que realicen trabajo rutinario o no rutinario.

La pendiente de la más plana de las dos rectas con pendiente positiva es una indicación de cuánto se les paga a los trabajadores en relación con su productividad. Vemos que los 90 trabajadores empleados reciben el 60% del ingreso de la economía: cada uno recibe 0,60/90 o dos tercios de un punto porcentual de lo que produce la economía. La pendiente de la línea continua más inclinada muestra que cinco propietarios reciben el 40% del ingreso, por lo que cada uno recibe un 8% (=0,40/5) del producto de toda la economía.

Figura 19.22 El efecto de los robots en la desigualdad: polarización del mercado de trabajo.

La curva de Lorenz antes de la introducción de los robots

La curva de Lorenz, representada por la línea continua de color azul, muestra la distribución del ingreso entre desempleados, empleados y propietarios. Todos los trabajadores, estén realizando trabajo rutinario o no rutinario, ganan el mismo salario.

La introducción de los robots remplaza y abarata el trabajo rutinario

Después de la introducción de los robots, 5 trabajadores más –aquellos que realizaban trabajo rutinario que los robots ahora pueden realizar– pasan a estar desempleados. Los 55 trabajadores rutinarios restantes ahora solo reciben el 10% del producto de la economía.

Los robots hacen más valioso el trabajo de algunos trabajadores

Treinta de los empleados tienen des­trezas complementarias a las máquinas. Estos ganan salarios más altos.

El efecto de los robots en la desigualdad

La introducción de robots polariza el mercado laboral e incrementa el coeficiente de Gini.

Para entender el impacto a corto plazo del plan de introducción de robots, pensemos en las dotaciones de habilidades de los trabajadores. Sesenta de ellos están realizando trabajos rutinarios que, en algún momento, estuvieron bien remunerados –como operar maquinas o clasificar correspondencia– y que ahora pueden realizar los robots. Otros, en cambio, tienen formación no solo para operar maquinaria, sino también para diseñar, reparar y calibrar las máquinas, y para gestionar su despliegue.

Los efectos a corto plazo dependen de los tipos de trabajo que realice un trabajador:

Estos dos efectos se representan en la nueva curva (línea discontinua) de Lorenz, que muestra el impacto a corto plazo de la nueva tecnología sobre los trabajadores que previamente ganaban dos tercios de un punto porcentual del producto cada uno. Al menos algunos de los 60 trabajadores en puestos para los que los robots remplazan a la fuerza de trabajo pierden sus empleos. Cinco de ellos se han sumado ahora a los desempleados; las máquinas han remplazado su trabajo. Quienes siguen empleados han sufrido una caída en su poder de negociación (debido a que ellos también pueden ser rempla­zados). Estos 55 trabajadores reciben ahora el 25% del producto de la economía, y sus ingresos caen al 0,5% del producto total cada uno.

Por otro lado, los 30 trabajadores con habilidades que son complementarias a los robots salen ganando: ahora reciben el 35% del producto de la economía, poco más del 1% cada uno.

Por todo esto, el efecto de la automatización puede ser similar al efecto de la segmentación del mercado laboral, pero en el caso de los robots la segregación de los trabajadores depende de si sus habilidades son fácilmente sustituidas por las máquinas (los perdedores) o si son más bien complementarias a las máquinas (los ganadores).

El resultado es que el coeficiente de Gini aumenta de 0,38 a 0,53, como se muestra con la nueva curva de Lorenz, que cae aún más por debajo de la línea de igualdad perfecta.

Un ejemplo del efecto de la automatización es la introducción de cajeros automáticos por parte de los bancos. Seguramente esto habrá hecho que aumente el desempleo entre los cajeros bancarios humanos, ¿verdad?

El economista James Bessen estudió los niveles de desempleo en EE.UU. y encontró que el número de cajeros (humanos) en los bancos continuó aumentando aún después de que se instalaran los cajeros automáticos. En lugar de realizar tareas mecánicas, ahora los cajeros humanos proporcionaban a los clientes otros servicios tales como asesoría.10

Bessen también observó un aumento del empleo en contabilidad y en ventas al detalle, a pesar de la automatización de algunas de sus tareas, pero por otro lado la tecnología desplazó los trabajos de las agencias de viaje. La automatización fue complementaria de las habilidades de algunos contables y cajeros de banco, pero fue un sustituto de las habilidades de los agentes de viajes.

Escuche a James Bessen hablar de su libro en un episodio del podcast EconTalk, de mayo de 2016.

¿Qué determina si la automatización aumenta o disminuye los salarios y el empleo? Podemos realizar un análisis similar al que usamos en el capítulo 16. Hay dos efectos opuestos:

Por un lado:

Por otro lado:

Como vimos en el capítulo 16, el ajuste de los mercados laborales locales a una tecnología que ahorra fuerza de trabajo y a la competencia de las importaciones puede llevar mucho tiempo.

El modelo no puede determinar si el nuevo equilibrio de Nash en el mercado laboral resultará en una distribución del ingreso más o menos igualitaria. La desigualdad entre los trabajadores será mayor debido al hecho de que los robots habrán ganadores y perdedores entre los empleados, pues se habrá producido un aumento en el valor de algunas dotaciones laborales (las de los ingenieros) y una reducción en el valor de las dotaciones de otros (trabajadores rutinarios). Si el desempleo baja para volver a situarse al nivel previo a la automatización y el margen de beneficio sobre los costos de las empresas no se ve afectado, entonces el único efecto duradero será una mayor desigualdad entre los trabajadores, lo que resultará en un aumento del coeficiente de Gini.

Un gobierno que observe que se está produciendo un proceso de automatización podría responder gravando con impuestos los beneficios adicionales de los propietarios y los ingresos de los trabajadores con salarios elevados. Al establecer los impuestos, necesitaría tener en cuenta los efectos de estos en el comportamiento de trabajadores y empleadores. Los ingresos obtenidos con esos impuestos podrían utilizarse para financiar:

Ejercicio 19.8 Cómo la automatización afecta el empleo

Regrese a las figuras 19.6 y 19.7. Utilice lo que ha aprendido en esta sección acerca de los robots como sustitutos o complementos de las dotaciones de los empleados, para explicar algunos de los patrones de crecimiento del empleo que muestran estas figuras.

Pregunta 19.7 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

¿Cuál de las siguientes afirmaciones sobre los mercados laborales segmentados es correcta?

  • La gig economy o economía de bolos no es parte del mercado laboral primario.
  • Los trabajadores del mercado laboral secundario están mejor pagados que los del mercado laboral primario.
  • Los sindicatos han intentado reducir las horas de trabajo introduciendo contratos de cero horas.
  • Los empleos del mercado laboral primario se concentran en la agricultura.
  • Es parte del mercado laboral secundario.
  • Los trabajadores del mercado laboral primario disfrutan de salarios más altos y mayor estabilidad laboral, mientras que los del mercado laboral secundario tienen menores salarios y una estabilidad laboral limitada.
  • Cuando los sindicatos negocian con los empleadores sobre las horas de trabajo, los empleadores tienen que garantizar que los empleados puedan trabajar el número de horas acordado. Esto es distinto a los contratos de cero horas, en los que el empleador no se compromete a proporcionar un determinado número de horas de trabajo. Los contratos de cero horas se producen en el mercado de trabajo secundario, que no está protegido por los sindicatos.
  • Los empleos del mercado laboral primario son aquellos que están bien representados por los sindicatos y gozan de salarios altos y estabilidad laboral. Así pues, si bien algunos empleos agrícolas entran dentro de esta categoría, la mayor parte de los trabajos del mercado laboral primario son puestos profesionales «de oficina» (no manuales).

19.8 Predistribución

Los gobiernos influyen en el grado de desigualdad en la economía. Lo hacen de dos maneras:

política redistributiva
Impuestos y transferencias monetarias y en especie de carácter público, que resultan en una distribución del ingreso final que difiere de la distribución del ingreso de mercado. Véase también: política predistributiva.
política predistributiva
Acciones del gobierno que afectan a las dotaciones de la gente y el valor de estas, incluyendo la distribución del ingreso de mercado y la distribución de riqueza en manos privadas. Algunos ejemplos de estas políticas incluyen la educación, el salario mínimo y las políticas contra la discriminación. Véase también: política redistributiva.

Los ejemplos de predistribución que ya hemos visto incluyen:

Existen otros aspectos predistributivos que afectan la estructura institucional básica de la economía. Al definir y aplicar el marco legal en el que interactúan empleadores, bancos, empleados, sindicatos, prestatarios y otros actores económicos clave, los gobiernos inciden en la distribución del ingreso de mercado. Utilizando el sistema legal, los gobiernos también pueden decidir qué derechos de propiedad están protegidos, por ejemplo, prohibiendo la esclavitud, legalizando los sindicatos (capítulos 9 y 16), estableciendo derechos comerciales para las emisiones (capítulo 18) o fijando la duración de los derechos de propiedad intelectual y de las patentes (capítulo 21). Todas estas medidas pueden cambiar el poder de negociación relativo entre grupos, así como sus opciones de reserva, lo que a su vez cambiará la distribución del ingreso.

Finalmente, los gobiernos pueden cambiar el conjunto de contratos que están permitidos, lo que altera la distribución del ingreso. Ya comentamos un ejemplo de esto en el capítulo 5, cuando vimos el efecto de la legislación que limitaba el número máximo de horas que los empleados pueden trabajar.

salario mínimo legal
Nivel mínimo de paga establecido por ley para los trabajadores en general o para algún tipo concreto de trabajador. La intención del salario mínimo es garantizar un nivel de vida aceptable a personas con ingresos bajos. Muchos países, como el Reino Unido y EE.UU., se aseguran el cumplimiento de este mínimo con legislación sobre la materia. También conocido como: salario mínimo.

Otro ejemplo importante de predistribución mediante la limitación de los contratos permitidos es el salario mínimo legal, que prohíbe contratos que fijen los salarios por debajo de cierto nivel. Esto afecta al valor de la dotación de trabajo de un trabajador, pero también puede afectar la probabilidad de que el trabajador encuentre un empleo. El costo de la existencia de un salario mínimo puede ser un menor número de puestos de trabajo.

El economista Arin Dube estudió cambios diferenciales en los salarios mínimos de áreas locales colindantes de EE.UU.11 En nuestro video «Economistas en acción», Dube explica los resultados de ese estudio: descubrió que los aumentos en el salario mínimo tuvieron un impacto negativo pequeño en el empleo pero, en promedio, elevaron el ingreso de los trabajadores pobres.

Garantizar la alta calidad de la educación durante la primera infancia es otra política predistributiva.12 En nuestro video «Economistas en acción», el economista de la Universidad de Chicago James Heckman, ganador del premio Nobel, explica cómo los economistas pueden aprender de experimentos y de otros datos sobre cómo igualar las condiciones en el punto de partida para los niños que crecen en la pobreza.

La figura 19.23 presenta un conjunto de políticas que pueden reducir la desigualdad en los ingresos de mercado, con base en lo presentado en este y otros capítulos.

Dotación Política Efecto directo Efecto indirecto Capítulo
Trabajo Educación primaria gratis y de alta calidad para todos los niños Aumenta las oportunidades de los niños más pobres de alcanzar niveles más avanzados de escolarización, lo que aumenta el valor de mercado de su dotación de mano de obra. Aumenta la productividad media de la mano de obra, desplazando así hacia arriba la curva de fijación de precios, lo que aumenta los salarios y el empleo (ceteris paribus) C19
Trabajo Aumentar la parte de la cosecha que va al agricultor Aumenta el valor de la dotación de mano de obra del agricultor Aumenta los ingresos de los agricultores C5
Trabajo Eliminar la discriminación étnica, racial o de género Aumenta el valor de la dotación de mano de obra de los afectados por la discriminación Aumenta los ingresos de los grupos objetivo C19
Trabajo Salario mínimo Aumenta el valor de la dotación de mano de obra entre aquellos que anteriormente no podían trabajar por más del salario mínimo Aumenta los ingresos de los pobres y reduce los ingresos de los empleadores (a menos que dominen los efectos en el empleo) C19
Trabajo Leyes y políticas para aumentar el poder de negociación de los trabajadores (por ejemplo, sindicatos) Aumenta el valor de las dotaciones laborales de los miembros de los sindicatos y mejora las condiciones de trabajo Aumenta los ingresos de los miembros del sindicato (a menos que dominen los efectos negativos en el empleo o la productividad) y reduce los ingresos de los empleadores C9, C16, C19
Propiedad de las empresas Políticas para asegurar la competencia Reduce el margen de precio Aumentan los salarios reales, reducen los beneficios C7, C9, C16
Propiedad intelectual Restringir los DPI (por ejemplo, patentes o derechos de autor con vigencias más cortas) Reduce el valor de la dotación de propiedad intelectual entre los titulares de DPI Puede desalentar la innovación pero permite una difusión más rápida de las innovaciones C21
Licencia profesional Permitir un acceso más fácil a licencias (por ejemplo para los taxis) Aumenta la oferta y reduce los ingresos de los titulares de licencias Mayor igualdad (si los titulares de licencias son más ricos que la media) C19

Figura 19.23 Políticas predistributivas que pueden reducir la desigualdad en los ingresos de mercado.

contrato de no competencia
Contrato laboral que contiene una disposición o acuerdo explícito en virtud del cual el trabajador no puede dejar su empleo para irse a trabajar para un competidor. Esto puede reducir la opción de reserva del trabajador, reduciéndose así el salario que el empleador tiene que pagarle.

Ejercicio 19.9 Contratos de no competencia en el modelo de mercado laboral

La legislación puede anular algunos tipos particulares de contratos, como aquellos que prohíben a los empleados que dejan una empresa trabajar para un competidor. La justificación ofrecida para estos contratos de no competencia es que los trabajadores que dejan la empresa pueden llevarse con ellos secretos industriales o comerciales que beneficiarían a la competencia. Ahora bien, en EE.UU., las cláusulas de no competencia se incluyen hasta en los contratos de los trabajadores de restaurantes de comida rápida. Utilice el modelo de mercado laboral para explicar por qué los empleadores introducen contratos de no competencia en sectores donde los secretos industriales no son un problema.

Pregunta 19.8 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

Según nuestro video «Economistas en acción» de Arin Dube, ¿cuál de los siguientes fue resultado de su estudio sobre el aumento del salario mínimo?

  • Los aumentos en el salario mínimo incrementaron la rotación laboral.
  • Un 10% de aumento en el salario mínimo resultó en un 4% de aumento en los ingresos.
  • Un 10% de aumento en el salario mínimo resultó en una reducción del 4% en el empleo.
  • Hubo un efecto negativo mínimo en el empleo.
  • Esto puede ser cierto, pero no se menciona en el video.
  • Esto puede ser cierto, pero no se menciona en el video.
  • Esto puede ser cierto, pero no se menciona en el video.
  • Esto definitivamente se menciona en el video

Pregunta 19.9 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

Vea nuestro video «Economistas en Acción» de James Heckman. De acuerdo con Heckman, ¿cuál de los siguientes atributos individuales NO se encuentra entre las razones de la persistencia de la pobreza de una familia, generación tras generación?

  • Cociente intelectual heredado
  • Formación limitada
  • Raza
  • Conducta social
  • Un cociente intelectual heredado puede contribuir a la pobreza persistente, pero no se menciona en el video
  • Heckman sostiene que esta es una de las razones de la pobreza persistente
  • Heckman sostiene que esta es una de las razones de la pobreza persistente
  • Heckman sostiene que esta es una de las razones de la pobreza persistente

19.9 Explicación de las tendencias recientes en la desigualdad de ingresos de mercado

¿Pueden estas políticas u otros cambios explicar las tendencias en la desigualdad de ingresos de mercado? La figura 19.24 indica tres de estas tendencias y sugiere posibles explicaciones con base en los modelos que hemos aprendido.

Tendencias Datos Causas que contribuyen Modelos
Descenso de la desigualdad dentro del país (1920–1980) Figuras 19.2, 19.3, 19.4 Aumentar la formación y la productividad redujo el desempleo.
Reducción de la segmentación del mercado laboral y otras fuentes de desigualdad entre los trabajadores.
Mejoras tecnológicas que fueron complementarias con las habilidades de los trabajadores de ingresos bajos y medios.
Figura 19.20, figura 19.21
Estabilidad o aumento de la desigualdad dentro del país (1980–2017) Figuras 19.2, 19.3, 19.4, 19.6, 17.3 (panel superior) Mayor desigualdad entre trabajadores debida a nuevas tecnologías que eran complementarias con las habilidades de los trabajadores con salarios altos y sustitutivas de los trabajadores que realizaban tareas rutinarias.
Unos sindicatos más débiles y partidos políticos conservadores en el poder hicieron posible que el balance de poder de negociación se desplazara en favor de los empleadores, mientras que los mayores beneficios después de impuestos resultantes no se tradujeron en un aumento del empleo (en algunos países).
Figura 19.22
Estabilidad o descenso de la desigualdad entre países (1995–2017) Figura 19.5 Menor segmentación del mercado laboral debido a un rápido crecimiento de la productividad laboral y la demanda en China y otros países más pobres. Figura 19.24

Figura 19.24 Utilización de modelos económicos para explicar las tendencias en la desigualad de los ingresos de mercado.

Para explicar el descenso de la desigualdad entre países (y la reducción asociada de la desigualdad entre hogares) en el mundo, pensemos en el mundo como una economía capitalista única con un mercado de trabajo que está segmentado con arreglo a las fronteras nacionales. Para hacerlo, proponemos una economía «mundial» muy simple con solo dos «países»: China y Europa-América del Norte. Así pues, en lugar de dos segmentos del mercado laboral en el mismo país, ahora lo que tenemos son dos países, uno con salarios bajos y otro con salarios altos, un poco como el ejemplo con China y EE.UU. en el capítulo 18.

De igual manera que no es fácil para los trabajadores ascender del mercado laboral secundario al primario dentro de un país, la economía mundial tiene mercados laborales segmentados por naciones debido a las barreras a que se enfrentan los trabajadores que querrían mudarse de un país a otro. Y, al igual que en la economía nacional, los propietarios no están sujetos a la segmentación, sino que invierten su riqueza donde quiera que puedan obtener el rendimiento más alto. Como vimos en el capítulo 18, la globalización es solo parcial: el mercado laboral mundial está lejos de la plena integración, mientras que la movilidad del capital es alta debido a que el dinero no necesita un visado para que le permitan «trabajar» en un país.

El proceso de globalización ha estado asociado con una reducción en la desigualdad en el mercado laboral global, a medida que los anteriormente reducidos salarios de los países exportadores como China empezaron a acortar distancias con los niveles salariales de economías con mayores salarios como Francia. El segundo efecto ha sido un amplio aumento de la cantidad de trabajo que está disponible en la actualidad en la economía capita­lista global, y esto se ha asociado con un aumento en la proporción de los ingresos que va a los propietarios de las empresas, en lugar de a los empleados.

Figura 19.25 El «mundo» como economía capitalista unificada, con un mercado laboral segmentado.

El mundo antes de que China despegara

Gran parte de la hipotética economía china es en un primer momento rural y no participa directamente en la economía capitalista. La fuerza laboral urbana china –la mitad de la hipotética fuerza laboral total del mundo– recibe solo el 20% de los ingresos mundiales. La fuerza laboral europea y norteamericana –es la mitad de la de China en tamaño– recibe el doble. El coeficiente mundial de Gini es 0,59.

China despega

El sector rural de China se ha reducido al 10%, aumentando la participación de China en la fuerza laboral dedicada a la economía capitalista global, que ahora tiene la misma participación en el ingreso mundial que los trabajadores europeos y norteamericanos (30% cada uno).

Un nuevo mundo con abundancia de mano de obra y más igualitario, con ganadores y perdedores

La zona sombreada en rojo muestra que la participación de los propietarios en la producción mundial aumenta del 30 al 40%, mientras que los trabajadores occidentales pierden ingresos. No obstante, la curva discontinua de Lorenz y la desaparición de las porciones sombreadas en verde muestran una mayor participación de los trabajadores más pobres en los ingresos. El Gini mundial cae de 0,59 a 0,545.

El segmento en rojo muestra el impacto de la globalización en el aumento de la desigualdad al reducirse los salarios en los países ricos en relación con lo que perciben los empleadores, mientras que la parte verde muestra el efecto de unos ingresos mayores entre los empleados pobres de «China».

19.10 Redistribución: impuestos y transferencias

Diferencias entre economías en el alcance y la naturaleza de la redistribución

Nuestros modelos de salarios y beneficios intentan explicar el ingreso de mercado, pero dicho ingreso no es el monto de ingreso que las personas tienen para gastar, ni tampoco incluye cosas esenciales para la subsistencia que no se compran, sino que se adquieren por la mera condición de ciudadano.

El ingreso disponible, como sabemos, es el ingreso que tiene una persona después de pagar impuestos sobre sus ingresos, realizar sus contribuciones a la seguridad social y de recibir cualquier transferencia pública que esté percibiendo. En cualquier caso, no es una medida adecuada del nivel de vida de los hogares, pues no incluye el efecto de los impuestos indirectos, como el impuesto sobre el valor añadido, ni la medida en la que los servicios públicos gratuitos o subvencionados, como educación y salud pública, están disponibles para los hogares.

transferencias en especie
Gasto público en forma de servicios gratuitos o subvencionados puestos a disposición de los hogares, y no en forma de transferencias de efectivo.

Estos gastos públicos se denominan transferencias en especie, ya que constituyen una transferencia a los hogares en forma de servicios gratuitos o subvencionados, y no en efectivo. Cuando tomamos en cuenta tanto los impuestos indirectos como las transferencias en especie, llegamos a un tercer concepto de ingreso, denominado ingreso final. El ingreso final es la medida más completa del nivel de vida de un hogar: nos da el valor de todos los bienes y servicios que el hogar puede consumir. La figura 19.26 resume la relación entre estos tres conceptos de ingresos.

Figura 19.26 Diferentes conceptos de ingreso.

La figura 19.27 muestra los coeficientes de Gini para el ingreso de mercado, el ingreso disponible y el ingreso final para tres países grandes de ingresos medios. En Sudáfrica los impuestos directos y las transferencias reducen el Gini en 0,08, de 0,77 a 0,69. Los impuestos indirectos y los servicios públicos reducen el Gini en un 0,09 adicional, hasta situarse en 0,60 para el ingreso final, que sigue siendo una situación excepcionalmente desigual. Brasil tenía una desigualdad mucho más alta que México, tanto en el ingreso de mercado como en el ingreso disponible, pero el coeficiente de Gini para el ingreso final disminuye a casi el mismo nivel de México, a 0,44 comparado con 0,43.

Figura 19.27 Coeficientes de Gini para el ingreso de mercado, el ingreso disponible y el ingreso final.

Nora Lustig, Carola Pessino y John Scott (2014), ‘The Impact of Taxes and Social Spending on Inequality and Poverty in Argentina, Bolivia, Brazil, Mexico, Peru, and Uruguay: Introduction to the Special Issue’. Public Finance Review Vol. 42 (3): pp. 287–303; Gabriela Inchauste, Nora Lustig, Mashekwa Maboshe, Catriona Purfield e Ingrid Woolard. (2015). ‘The Distributional Impact of Fiscal Policy in South Africa’. Commitment to Equity Working Paper No. 29, febrero de 2015.

El estado del bienestar

estado del bienestar
Conjunto de políticas públicas destinadas a proporcionar mejoras en el bienestar de los ciudadanos al ayudar a estabilizar los ingresos (por ejemplo, prestaciones por desempleo y pensiones).

El conjunto de políticas que convierten el ingreso de mercado en ingreso final a menudo reciben el nombre de estado del bienestar. Se puede hacer un desglose de estas políticas distinguiendo las que se aplican del lado de los impuestos y las que corresponden al lado de los gastos. En el lado de los impuestos se sitúa cualquier política que genere ingresos públicos, mientras que en el lado del gasto está cualquier política que dé dinero a los hogares o gaste dinero en su nombre. En el capítulo 22 veremos más detenidamente la composición de los gastos públicos.

En países donde la redistribución reduce la desigualdad de modo significativo, la mayor parte de este esfuerzo recae en el lado de los gastos, más que en el de los impuestos.

En los 28 países de la Unión Europea, el Gini promedio para el ingreso de mercado del año 2015 es 0,46, que con impuestos y transferencias se reduce a 0,27 para el ingreso disponible. Ahora bien, los impuestos solo logran 0,04 de esa redistribución: el 0,15 restante resulta de transferencias a los hogares. Esto no significa que esos países tengan tasas impositivas bajas, sino que ricos y pobres pagan proporciones similares de sus ingresos en impuestos. En cambio, los hogares pobres se benefician proporcionalmente mucho más con los gastos.

Los datos sobre los coeficientes de Gini para la Unión Europea se han obtenido del informe ‘Effects of tax-benefit components on inequality (Gini index), 2011–2015 policies’, al que se puede acceder a través del portal de estadísticas Euromod.

Las transferencias, tanto en dinero como en especie, tienen un gran impacto en la desigualdad, pero en la mayoría de los casos no es ese su objetivo. La mayoría de transferencias se justifican con otras razones y la reducción en la desigualdad es solo un efecto colateral favorable. La educación pública, por ejemplo, tiene muchas justificaciones, incluyendo la inversión en capital humano que hace al país más productivo. Los subsidios a la salud pública con frecuencia se justifican con base en el derecho fundamental de las personas a la vida y la buena salud.

El estado del bienestar se suele representar y debatir como un sistema de redistribución de ingresos de los ricos a los pobres, pero también se percibe, y con frecuencia se define, como una redistribución de ingresos de las personas con suerte hacia las que no han tenido suerte. Ciertos aspectos del estado del bienestar también redistribuyen los ingresos de los jóvenes a los ancianos.

seguridad social
Gasto público financiado con impuestos que ofrece protección frente a varios riesgos económicos (por ejemplo, pérdida de ingresos por enfermedad o desempleo) y permite a las personas suavizar las fluctuaciones en sus ingresos a lo largo de su vida. Véase también: coaseguro.

En países con estados del bienestar grandes, una buena parte del gasto adopta la forma de la seguridad social, que incluye asistencia a los hogares pobres, pero también pensiones públicas, prestaciones para los desemple­ados, vivienda social, prestaciones por menores a cargo y otros gastos dirigidos a grupos no definidos por sus ingresos bajos. Las pensiones públicas transfieren ingresos a las personas de mayor edad. Las prestaciones por menores a cargo, como los gastos en educación pública, transfieren ingresos a los más jóvenes (o a quienes cuidan de ellos). Dado que estos gastos se financian con impuestos pagados por los empleados adultos, se trata en definitiva de una manera a través de la que la sociedad facilita a las personas suavizar las fluctuaciones en sus ingresos a lo largo de sus vidas. Recibimos ingresos del gobierno cuando somos muy jóvenes y muy ancianos, y nuestros ingresos son bajos o nulos, y devolvemos una parte al gobierno cuando nos encontramos en edad de trabajar y recibimos una remuneración.

Asimismo, el seguro público de desempleo es otra manera de estabilizar las fluctuaciones en los ingresos de las personas en edad de trabajar que se enfrentan a riesgo del desempleo: lo pagamos mientras estamos empleados y recibimos una prestación cuando estamos sin trabajo.

Estas formas de seguridad social no están específicamente dirigidas a los pobres, pero tienen un alto impacto en la desigualdad debido a que la mayoría de las personas jubiladas y desempleadas serían muy pobres si no recibieran estos pagos de la seguridad social. De hecho, en la Unión Europea las pensiones públicas son la política con mayor impacto en la desigualdad, pues reducen el coeficiente de Gini promedio en 0,11, más que todas las demás transferencias combinadas.

La figura 19.28 muestra el ingreso de mercado y el ingreso disponible promedios por familia para el Reino Unido, en un solo año, considerando la edad del asalariado principal. Las familias cuyo asalariado principal tiene menos de 25 años obtienen, en promedio, un ingreso de mercado de 24 108 libras y un ingreso disponible de 24 735 libras. El grupo más rico de hogares es aquel cuyo asalariado principal tiene entre 40 y 44 años, y luego los ingresos caen rápidamente a partir de los 60 años, a medida que los asalariados principales tienden a jubilarse. El ingreso disponible es mayor que el ingreso de mercado para los menores de 25 y los mayores de 65, cuando el ingreso de mercado se encuentra en su nivel más bajo; en cambio, para aquellos entre 25 y 64 años de edad, cuyo ingreso familiar está en los niveles más altos, ocurre lo contrario y el ingreso de mercado es mayor que el disponible.

Si nos imaginamos que hay un solo hogar en cada grupo de edad, el coeficiente de Gini del ingreso de mercado sería 0.249, mientras que para el ingreso disponible sería 0.139; el sistema de impuestos y transferencias, en su conjunto, reduce la desigualdad porque redistribuye de los hogares más ricos a los más pobres. Sin embargo, la figura demuestra que gran parte de este resultado se debe a la redistribución de los hogares en edad de trabajar a los hogares jubilados.

Figura 19.28 Ingreso de mercado e ingreso disponible medios por familia, para hogares con asalariados principales en diferentes grupos de edad.

‘Effects of taxes and benefits on household income’. 2014/15. Office for National Statistics (UK).

Cómo aprenden los economistas de los hechos ¿Cuál es la mejor manera de dar dinero a los pobres? Aleatorice y averigüe

La mayoría de países adoptan algún tipo de políticas para elevar los niveles de vida de los pobres, pero ¿cuál es la mejor manera de hacerlo? Si los gobiernos quisieran transferir fondos a individuos o familias, ¿deberían transferirlos a los muy pobres?, ¿solo a quienes están trabajando? ¿o solo a quienes están buscando trabajo? ¿Deberían transferirse solo a los pobres o a todos?

Se trata de cuestiones controvertidas y las respuestas dependerán de varios factores, no solo económicos. En cualquier caso, los economistas han estado realizando experimentos para arrojar algo de luz al menos sobre los costos y beneficios de diferentes mecanismos.

Han explorado los efectos de simplemente regalar efectivo a los pobres, sin pedir a cambio que trabajen o lo devuelvan de algún modo. En teoría, los pagos en efectivo que se reciban, se esté o no trabajando, deberían tener un impacto reducido en la oferta laboral. Varios experimentos han descubierto que las subvenciones en efectivo son una manera notablemente efectiva en términos de costo de reducir la pobreza en muchas dimensiones, desde permitir un aumento en el consumo hasta hacer posible una reducción en los niveles de estrés. Estos resultados han llevado a los responsables de política económica a repensar sus programas, por ejemplo comparando el efecto en la pobreza de un dólar gastado en programas de capacitación para el empleo –pongamos por caso– con el efecto de simplemente donar ese mismo dólar.

Hay quienes han propuesto hacer extensivos los pagos en efectivo a todos, no solo a los pobres, en lo que se ha dado en denominar asignaciones de renta básica incondicional (RBI) o renta básica universal (RBU). Algunos grupos de Silicon Valley están financiando experimentos iniciales con estas donaciones de efectivo, de carácter más universal, en Oakland, California, aleatorizando el acceso al afectivo. Hay quienes creen que la tecnología está acelerándose a un ritmo tal, y reduciendo tanto la demanda de trabajo, que los subsidios universales al ingreso van a ser necesarios para salvar a la mayor parte de la humanidad de la indigencia provocada por el desempleo.

Otra propuesta es la que se da en Finlandia, donde se selecciona aleatoriamente entre 2000 y 3000 personas que reciben pagos mensuales de 600 dólares, a fin de evaluar si los subsidios que garanticen unos ingresos básicos pueden reducir la pobreza y también simplificar la administración de los programas de ayuda a los pobres. La experimentación con una política antes de adoptarla de forma generalizada está ayudando a los economistas a estudiar algunos efectos de ciertas medidas políticas en particular, permitiendo también a las autoridades basarse en datos reales para decidir si adoptar o no una política determinada.

Redistribución progresiva y regresiva

progresiva (política)
Gasto o transferencia que, en términos porcentuales, aumenta los ingresos de los hogares más pobres en un monto mayor que el de los hogares más ricos. Véase también: regresiva (política).
regresiva (política)
Gasto o transferencia que, en términos porcentuales, aumenta los ingresos de los hogares más ricos en un monto mayor que el de los hogares más pobres. Véase también: progresiva (política).
neutra en términos distributivos
Política que no es progresiva ni regresiva, de manera que no altera la distribución del ingreso. Véase también: progresiva (política), regresiva (política).

Cuando el efecto directo de una política tributaria o de transferencias es una reducción en la desigualdad (en relación con lo que hubiera ocurrido en ausencia de dicha política), se denomina progresiva. Acabamos de ver que los gastos son más progresivos que los impuestos. Si el efecto directo de una política es un aumento en la desigualdad, se denomina regresiva. Las políticas que no son progresivas ni regresivas se denominan neutras en términos distributivos.

Para que un gasto o transferencia sea progresivo deben elevarse los ingresos de los hogares más pobres en una proporción mayor que la correspondiente a los ingresos de los hogares más ricos, en términos porcentuales. Esto garantiza que el coeficiente de Gini se reduzca y desplaza hacia arriba la Curva de Lorenz. Note, sin embargo, que esta política podría significar que, en términos absolutos (en unidades monetarias), los hogares ricos estén recibiendo más.

Consideremos el caso de Bruno, el propietario de la tierra, y Ángela, la agricultora. Supongamos que, como resultado de la negociación entre ellos, el ingreso de Bruno es tres veces mayor que el de Ángela: Bruno recibe 3000 pesos al año y Ángela recibe 1000. Supongamos también que Ángela tiene dos hijos y Bruno tiene tres, que todos ellos asisten a escuelas financiadas con recursos públicos y que el gobierno gasta 200 pesos anuales por cada niño. Esto significa que Ángela recibe transferencias en especie por un valor de 400 pesos al año, mientras que Bruno recibe 600. Para Ángela, esto implica un aumento en su ingreso final del 40%. Para Bruno, el aumento es de solo 20%. Así pues, la transferencia es progresiva, y el coeficiente de Gini para el ingreso final se reducirá.

Parece extraño que el coeficiente de Gini disminuya, aun cuando Bruno recibe más que Ángela. La explicación es que el coeficiente de Gini depende de los ingresos relativos, o de la razón entre los ingresos los hogares. El ingreso de mercado de Bruno es tres veces mayor al de Ángela. Una política que reduzca esa razón reducirá el coeficiente de Gini. En el segundo caso indicado anteriormente, el ingreso final de Bruno era de 3600 pesos y el de Ángela de 1400, lo que nos da una razón de 2,57, comparado con la razón de 3 para el ingreso de mercado. Aunque Bruno haya recibido más en términos absolutos, la desigualdad relativa entre ellos se ha reducido, de manera que el coeficiente de Gini ha disminuido.

La educación primaria es, por lo general, muy progresiva. Un caso de gasto en educación que puede ser regresivo es la educación universitaria financiada con recursos públicos, debido a que los hijos de las familias ricas tienen muchas más probabilidades de ir a la universidad. Si todos los hijos de Bruno y Ángela estuvieran en edad universitaria y solo los hijos de Bruno estudiaran en la universidad, mientras que los hijos de Ángela se dedicaran a trabajar, el gasto público en universidades sería regresivo: la familia de Ángela no recibiría nada, mientras que la de Bruno recibiría algo.

En lo que se refiere a los impuestos también se aplican principios análogos. Un impuesto es progresivo si las familias más ricas pagan un porcentaje mayor de sus ingresos que las familias más pobres, y regresivo si las familias más pobres pagan un porcentaje mayor que las familias más ricas. Así pues, si Bruno hubiera pagado 300 pesos en impuestos y Ángela hubiera pagado 150, entonces el impuesto sería regresivo, aun cuando Bruno estuviera pagando más en términos absolutos: el impuesto de Bruno sería el 10% de su ingreso, mientras que el de Ángela sería el 15%. Nuevamente, esto se explica por el efecto en la razón entre sus ingresos. Sus ingresos después de impuestos de 2700 y 850 presentarían una razón entre sí de 3,18, que es mayor (más desigual) que la razón entre sus ingresos de mercado.

Los impuestos y los gastos pueden analizarse de manera separada, pero es importante recordar que los gastos solo son posibles porque se pagan con impuestos. Cuando un gobierno gasta dinero en escuelas públicas que benefician a algunos hogares, estas se financian con los impuestos que pagan todos los hogares. Esto explica por qué la política fiscal es redistributiva: todos los hogares dan y reciben, pero algunos dan más de lo que reciben, mientras que para otros ocurre lo contrario. El efecto neto es transferir ingresos de unos hogares a otros.

Las figuras 19.29a y 19.29b muestran la distribución de impuestos y gasto público en México. La figura 19.29a presenta las cifras en términos absolutos, mientras que la figura 19.29b presenta las mismas cifras como porcentaje del ingreso de mercado. Cada una de las personas en el decil inferior recibe transferencias por un total de 6682 pesos mexicanos como promedio anual, en comparación con los 5557 que reciben aquellos que se encuentran en el decil superior. Como se muestra en la figura 19.29b, cuando estas cifras se expresan como fracción del ingreso de mercado, las transferencias aumentan a medida que bajamos de decil. Así pues, el decil inferior recibe transferencias por valor del 135% de su ingreso de mercado, mientras que los que se encuentran en el decil superior reciben solo el 13% de su ingreso de mercado en transferencias. En consecuencia, podemos decir que estas transferencias son progresivas y reducen la desigualdad.

Figura 19.29a Distribución de impuestos y gasto público (media de pesos por persona). Deciles de hogares ordenados por ingreso neto de mercado per cápita, México, 2014.

Estimaciones de John Scott utilizando la Encuesta Permanente de Hogares, México.

Cada hogar en el decil inferior paga de media 594 pesos mexicanos, comparados con los 25 902 que pagan los que se encuentran en el decil superior. Ahora bien, dado que los ingresos de mercado del decil superior son 40 veces superiores a los del decil inferior, para ambos grupos estos impuestos representan el 12% del ingreso, por lo que los impuestos no son ni regresivos ni progresivos.

La figura 19.29a muestra que el efecto neto de los impuestos y las transferencias es tal que, cuanto menor es el decil, mayor es el monto recibido; los deciles 9 y 10 como contribuyentes netos en lugar de beneficia­rios. Esto implica que el sistema fiscal en su conjunto es progresivo y reduce el coeficiente de Gini. También implica que la política fiscal, de manera efectiva, redistribuye ingresos desde los dos deciles superiores (especialmente del más alto) hacia los otros 8 deciles inferiores. Sin embargo, el beneficio para los deciles 1 al 8 es mayor que los costos para los deciles 9 y 10. Esto se debe, en parte, a que el gobierno mexicano también recibe ingresos de la producción de petróleo. Estos ingresos del petróleo se distribuyen pero no se redistribuyen, pues representan un ingreso que el gobierno recibe sin gravar para ello con impuestos a las familias ni a las empresas.

La figura 19.29b muestra claramente que los gastos son más progresivos que los impuestos: mientras que los hogares más ricos tienden a pagar en impuestos una fracción ligeramente mayor de sus ingresos que los hogares más pobres, el gasto público es una fracción mucho mayor de los ingresos para los hogares pobres que para los hogares ricos.

Figura 19.29b Distribución de impuestos y gasto público como porcentaje del ingreso de mercado. Deciles de hogares ordenados por ingreso neto de mercado per cápita, México, 2014.

Estimaciones de John Scott utilizando la Encuesta Permanente de Hogares, México.

Ejercicio 19.10 Impuestos progresivos y regresivos

  1. Un impuesto per cápita es un impuesto tal que cada persona paga al gobierno la misma cantidad en términos absolutos. ¿Es progresivo, regresivo o neutro en términos distributivos?
  2. Una renta básica es un beneficio tal que cada persona recibe la misma cantidad del gobierno en términos absolutos. ¿Es progresivo, regresivo o neutro en términos distributivos?
  3. Supongamos que usted se entera de que el 10% de las personas más ricas pagan el 30% de impuesto sobre los ingresos. ¿Significa eso que el sistema fiscal es progresivo?
  4. Algunos gobiernos de países en desarrollo otorgan becas a algunos de sus mejores estudiantes para que puedan cursar estudios de posgrado en el extranjero. Si no existen restricciones para seleccionar a los beneficiarios de esas becas, ¿es probable que esta política sea progresiva o regresiva? ¿Qué es lo que podría justificar esta política?

19.11 Igualdad y desempeño económico

El éxito de la Operación Barga a la hora de elevar la productividad agrícola (capítulo 5), de Oportunidades en México y de las pensiones en Sudáfrica para elevar el rendimiento escolar y mejorar la salud infantil podrían contribuir a explicar el hecho de que a países más igualitarios les vaya tan bien (o mejor) como a países con mayor desigualdad, en términos de desempeño económico estándar.

En la figura 17.15 vimos que unos niveles bajos de desigualdad, una mayor capacidad de negociación de los sindicatos y la ampliación de las políticas fiscales y de las transferencias en favor de los pobres durante la era dorada del capitalismo fueron factores asociados al crecimiento más rápido del ingreso per cápita registrado en la historia moderna. La inversión también registró niveles nunca antes observados, elevando a una tasa de crecimiento sin precedentes el stock de capital.

Previamente en este mismo capítulo (figura 19.3), mostrábamos la evolución en forma de U de los ingresos más altos a lo largo del siglo en muchos países, incluidos EE.UU y el Reino Unido. Según esta medición, la desigualdad hacia fines del siglo xx se ha elevado a niveles no experimentados desde antes de la Gran Depresión. No obstante, este patrón en forma de U dista mucho de ser un patrón universal, como mostramos en la figura 19.4.

La mayoría de los países de la figura 19.4 –donde el ascenso en U hacia una mayor desigualdad no ocurrió o fue mucho menos pronunciado– son países con un alto desempeño económico. Estas naciones lograron tanto un rápido crecimiento del ingreso per cápita como niveles moderados de desigualdad en el ingreso disponible, como puede apreciarse en la figura 19.30a. En este caso, medimos la desigualdad en los ingresos después de impuestos y transferencias (ingreso disponible) debido a que es la mejor medida de desigualdad disponible para todos estos países. La conclusión de la figura 19.30a es que los países difieren mucho en lo desiguales que son sus niveles de vida, y que el crecimiento en la productividad (PIB per cápita) parece no estar relacionado con el nivel de igualdad.

Figura 19.30a El costo de la desigualdad: desigualdad y crecimiento en los niveles de vida en países ricos.

Chen Wang y Koen Caminada. 2011. ‘Leiden Budget Incidence Fiscal Redistribution Dataset’. Version 1. Leiden Department of Economics Research.

Entre los países en desarrollo, también los ha habido de desempeño alto y bajo. La figura 19.30b muestra que Corea del Sur y Taiwán han sido capaces de lograr un alto crecimiento con una desigualdad relativamente baja durante los últimos 30 años, mientras que el desempeño de las economías latino­americanas, en estas dos dimensiones, ha sido por lo general mucho peor.

Figura 19.30b El costo de la desigualdad: desigualdad y crecimiento en los niveles de vida en países en desarrollo.

Chen Wang y Koen Caminada. 2011. ‘Leiden Budget Incidence Fiscal Redistribution Dataset’. Version 1. Leiden Department of Economics Research; OCDE; Fondo Monetario Internacional. 2014. Base de datos de Perspectivas de la Economía mundial (informe WEO) de octubre de 2014.

Las figuras 19.30a y 19.30b pueden resultar sorprendentes porque los economistas han sostenido con frecuencia que unos impuestos y unas transferencias elevados merman los incentivos que animan a las personas a esforzarse en el trabajo y asumir el tipo de riesgos necesarios para que la innovación tenga lugar. Las explicaciones acerca de por qué les ha ido tan bien económicamente a países asiáticos como Japón, Corea del Sur y Taiwán, así como a países nórdicos y de Europa del Norte, incluyen, entre otras:

La figura 19.30c ilustra esta última idea: EE.UU., Italia y el Reino Unido son países con una distribución del ingreso disponible altamente desigual y que contratan tres veces más personal de seguridad (público y privado, excluyendo fuerzas armadas) que otros países más igualitarios como Finlandia, Dinamarca y Suecia. Una sociedad desigual puede llegar a gastar una gran cantidad de recursos en proteger derechos de propiedad y en garantizar la aplicación de las leyes.

Figura 19.30c El costo de la desigualdad: disparidad económica y fracción de los trabajadores empleada como personal de seguridad.

Arjun Jayadev y Samuel Bowles. 2006. ‘Guard Labor’. Journal of Development Economics 79 (2): pp. 328–48.

Ejercicio 19.11 Los países de la curva en U

Observe nuevamente la diferencia entre los países con curva en U de la figura 19.3, que mostraba una tendencia hacia una mayor igualdad en los tres primeros cuartos del siglo xx, seguida de un aumento de la desigualdad desde alrededor de 1980 y, por otro lado, los países de la figura 19.4, en la que la desigualdad no se elevó en forma significativa, o simplemente no se elevó en absoluto.

Elabore una lista de explicaciones posibles de por qué los países de ambos grupos siguieron distintas trayectorias desde 1980, asegurándose de verificar (usando internet u otras fuentes) que cualquier referencia a cambios tecnológicos e institucionales cuenta con sustento histórico preciso.

Ejercicio 19.12 Países con desempeño alto y bajo

Desigualdad y desempeño económico: países desempeño con alto y bajo.

Aquí arriba, hemos dibujado arbitrariamente una línea sobre la figura 19.30.a para distinguir a países con desempeño alto de aquellos con un desempeño bajo. Ahora bien, lo que cuenta como desempeño «alto» depende de las preferencias.

  1. Presente un dibujo de sus curvas de indiferencia en el espacio que proporciona la figura 19.30a, de acuerdo con sus preferencias según desigualdad y crecimiento (Pista: ¿es la pendiente de la curva de indiferencia positiva o negativa?)
  2. Utilice sus curvas de indiferencia para confeccionar una clasificación de los países de la figura 19.30a, del más al menos preferible.

Pregunta 19.10 Escoja la(s) respuesta(s) correcta(s)

¿Cuál de las siguientes afirmaciones es correcta en relación con las políticas frente a la desigualdad?

  • Japón tiene una sociedad más igualitaria en comparación con EE.UU. debido al gran efecto igualador de sus impuestos y transferencias.
  • Proporcionar educación de alta calidad a los ciudadanos es una manera de elevar las dotaciones de las personas menos favorecidas.
  • Un aumento en el salario mínimo aumenta el desempleo, lo que a su vez, sin duda, trae consigo una mayor desigualdad.
  • Los contratos de no competencia significan que los trabajadores pueden exigir mayores salarios, lo que trae consigo una menor desigualdad.
  • Japón es una sociedad más igualitaria que EE.UU. en términos de riqueza e ingresos, incluso antes de impuestos y transferencias.
  • Brindar acceso a la educación a todas las personas, independientemente de su riqueza, es una manera de hacer más iguales las dotaciones de capital humano de ricos y pobres.
  • La evidencia recabada hasta ahora sugiere lo contrario: el beneficio de un aumento en los salarios compensa con creces el costo de una posible (si es que se diera) reducción en el empleo: véase el video «Economistas en acción» de Arin Dube.
  • Los “contratos de no competencia” prohíben a los trabajadores dejar su empresa para irse a trabajar para un competidor. Esto reduce su poder de negociación, lo que conduce a menores salarios.

19.12 Conclusión

Como hemos visto en esta unidad, la desigualdad de ingresos entre los hogares del mundo está disminuyendo cada vez más, en gran medida debido a los rápidos aumentos en el ingreso medio de dos países grandes e históricamente pobres: China e India.

El coeficiente de Gini mundial más reciente para el ingreso de los hogares es 0,62. ¿Qué significa este número en términos de lo desiguales que son realmente las personas? Sabemos, por ejemplo, que el ingreso medio del 1% más rico del mundo es 27 veces mayor que el ingreso de la mitad más pobre del mundo.

Ahora bien, otra manera de ver estas diferencias, representadas por un coeficiente de Gini de 0,62, es con el siguiente experimento mental. Si eligiésemos pares de hogares por todo el mundo de manera aleatoria y comparásemos sus ingresos –podríamos, por ejemplo, elegir una familia de Indonesia, una de Noruega, una de Brasil, una de la India y dos de China (lo cual no sería improbable en una elección de hogares al azar)–, encontra­ríamos que la familia más rica de cada par percibiría, en promedio, 4,2 veces el ingreso de la más pobre. Los muy ricos son muy pocos, así que incluirlos no cambiaría mucho el resultado de este cálculo sobre la desigualdad promedio entre hogares.

¿Pero somos en realidad tan diferentes? ¿Cree usted que el o los generadores de ingresos en la familia más rica de las dos serían, en promedio, 4,2 veces más fuertes, más inteligentes, más trabajadores y más creativos? Esto nos muestra que la economía produce desigualdades incluso entre personas que quizá no sean tan diferentes: premia a algunos con unos ingresos altos y deja a otros con apenas lo justo para sobrevivir.

Muchas de estas diferencias en el ingreso –por ejemplo, vistas como recompensas al esfuerzo en el trabajo, al riesgo asumido o a la creatividad– son consideradas por la mayoría de las personas como enteramente justas, o al menos como necesarias a fin de ofrecer los incentivos necesarios para el buen funcionamiento de la economía. Otras diferencias en los ingresos –los efectos de la discriminación, la coacción o accidentes de nacimiento, por ejemplo– son consideradas por muchas personas como injustas.

La Economía nos puede ayudar a abordar el problema de la desigualdad injusta, clarificando las causas de la desigualdad económica y diseñando políticas que puedan garantizar resultados más justos, como se ha llevado a cabo en muchos países.

Conceptos introducidos en el capítulo 19

Antes de avanzar, revise estas definiciones

19.13 Referencias bibliográficas

  1. Mary C. Daly y Leila Bengali. 2014. ‘Is It Still Worth Going to College?’. Federal Reserve Bank of San Francisco. Actualizado el 5 de mayo de 2014. 

  2. Branko Milanovic. La era de las desigualdades: dimensiones de la desigualdad internacional y global. Madrid: Sistema, 2006. 

  3. Branko Milanovic. Los que tienen y los que no tienen: una historia breve y singular historia de la desigualdad global. Madrid: Alianza Editorial, 2012. 

  4. Facundo Alvaredo, Anthony B. Atkinson, Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman. 2016. ‘The World Wealth and Income Database (WID)’.

    Anthony B. Atkinson y Thomas Piketty, ed. 2007. Top Incomes Over the Twentieth Century: A Contrast between Continental European and English-Speaking Countries. Oxford: Oxford University Press. 

  5. Thomas Piketty. El capital en el siglo xxi. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 2014. 

  6. Varios académicos han planteado últimamente las «grandes preguntas» sobre la desigualdad:

    Daron Acemoglu y James A. Robinson. 2012. Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Barcelona: Deusto, 2012.

    Angus Deaton. 2013. El gran escape: salud, riqueza y los orígenes de la desigualdad. Madrid; México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 2015.

    Jared Diamond. 1999. Armas, gérmenes y acero: breve historia de la humanidad en los últimos trece mil años. Barcelona: Debate, 2012.

    Kent Flannery y Joyce Marcus. 2014. The Creation of Inequality: How Our Prehistoric Ancestors Set the Stage for Monarchy, Slavery, and Empire. Cambridge, MA: Harvard University Press. 

  7. Samuel Bowles y Herbert Gintis. 2002. ’The Inheritance of Inequality’. Journal of Economic Perspectives 16 (3): págs. 3–30. 

  8. Gregory Clark. 2015.  The Son Also Rises: Surnames and the History of Social Mobility. Princeton, NJ: Princeton University Press. 

  9. Michael I. Norton and Dan Ariely. 2011. ‘Building a Better America—One Wealth Quintile at a Time’. Perspectives on Psychological Science 6 (1): pp. 9–12. 

  10. James Bessen 2015. Learning by Doing: The Real Connection between Innovation, Wages, and Wealth. New Haven, CT: Yale University Press.

    Diane Coyle. 2015. ‘Thinking, Learning and Doing’Enlightenment Economics Blog.. Actualizado el 23 de octubre de 2015. 

  11. Arindrajit Dube, T. William Lester y Michael Reich. 2010. ‘Minimum Wage Effects across State Borders: Estimates Using Contiguous Counties’. Review of Economics and Statistics 92 (4): págs. 945–64. 

  12. James J. Heckman. 2013. Giving Kids a Fair Chance: A Strategy That Works. Cambridge, MA: MIT Press. 

  13. Samuel Bowles y Arjun Jayadev. 2014. ‘One Nation under Guard’. The New York Times. Actualizado el 15 de febrero de 2014. 

  14. Arjun Jayadev y Samuel Bowles. 2006. ‘Guard Labor’. Journal of Development Economics 79 (2): págs. 328–48.